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11 de diciembre 2014

Acerca del Ensayo Argentina entrampada

En este ensayo Manuel Figueroa analiza la trampa que deslizó a la Argentina hacia el fondo de su involución como nación a lo largo de los últimos 50 años. Sugiere, como tesis principal, formas organizativas para avanzar en la reconstrucción de las tres economías: una potente economía privada de mercado, una sólida economía pública y una solidaria y eficiente economía social-comunitaria. Con este objetivo pone al servicio de la sociedad propuestas concretas de cambio social para un desarrollo sin desempleo ni pobreza.

Argentina entrampada, más que un título, aspira a desatar energías sociales para superar años de anomia y letargo avanzando en la reconstrucción de un país más justo.

El autor, Manuel Figueroa, es un economista de larga trayectoria como Director de Proyectos y funcionario de FAO, Naciones Unidas, en diversos países de América Latina.

Este libro mereció una muy buena crítica en el diario Le Monde Diplomatique.

11 de diciembre 2014

Nuevo ebook:

Argentina entrampada, de Manuel Figueroa

Ensayo Tapa Argentina Entrampada

Para la localización de su publicación en Internet utilice el siguiente enlace permanente: http://www.todoebook.com/ARGENTINA-ENTRAMPADA–PISO-12-LibroEbook-ES-SPB0282184.html .

Más información sobre el libro en Editorial Piso 12, Sección ebooks

20 de octubre 2014

En la Sección “Desde Abajo”

Conferencia M. Figueroa, Tucumán, centro Virla para prensaUniv. Tucumán

Manuel Figueroa expuso su Tesis de las Tres Economías para resolver los problemas de desempleo y pobreza en nuestro país

El economista y ex funcionario de las Naciones Unidas disertó esta mañana en el Centro Cultural Virla, invitado por la Facultad de Agronomía y Zootecnia. El acto estuvo presidido por el decano de esa unidad académica y por el economista Hugo Ferullo.

Esta mañana el economista, Manuel Figueroa, quien fue funcionario de las Naciones Unidas, director de Programas de Cooperación Técnica en América Latina y egresado de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNT, disertó en el Centro Cultural Virla. Fue invitado por la Facultad de Agronomía y Zootecnia para presentar su tesis de las Tres Economías que busca resolver problemas de desempleo y pobreza.

El economista Manuel Figueroa, ex  funcionario de las Naciones Unidas, director de Programas de Cooperación Técnica en América Latina y egresado de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNT, disertó en el Centro Cultural Virla, invitado por la Facultad de Agronomía y Zootecnia para presentar su tesis de las “Tres Economías” para resolver problemas de desempleo y pobreza. El encuentro tuvo lugar el pasado 8 de octubre.

Figueroa dio su conferencia en un anfiteatro colmado de estudiantes, docentes y profesionales vinculados a la economía y al sector productivo.  El acto de apertura fue presidido por el decano de Agronomía, Héctor Navarro, y fue presentado por el destacado economista y profesor titular de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNT, Hugo Ferullo.

En la oportunidad, el disertante postuló sus tres principios fundamentales que a su entender, pueden resolver los problemas de desempleo y pobreza en base a una reestructuración de la economía. “Primero el gobierno debe entender con inteligencia que debe administrar una economía pública con la mayor racionalidad posible, una economía privada altamente eficiente con todas las libertades posibles y por último una economía social- comunitaria donde participen todas las personas, que por las fuerzas del mercado, fueron excluidas de las actividades laborales”, detalló el especialista.

Por su parte, el decano de Agronomía señaló que esa unidad académica trabajó a principios de los ’80 con Figueroa realizando una serie de capacitaciones a las que asistían profesionales del NOA y de países vecinos, que luego dieron lugar a la creación del Instituto para el Desarrollo Rural del NOA. “Nuestra Facultad comprometida con el uso de los recursos naturales y el desarrollo rural sostenible nos exige una mirada no solo tecnológica y de crecimiento productivo, sino también una mirada desde lo social político y ambiental.  En ese sentido, el aporte de la tesis de Figueroa nos da directrices que pueden capitalizarse para el medio rural”, concluyó Navarro.

Amplia trayectoria del disertante

El Dr. Figueroa es contador público egresado de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNT, economista con estudios de posgrado en economía en la Rutgers University, N. Jersey (USA), economista de la Escuela de Estudios Económicos para Graduados de la Universidad de Chile y en Naciones Unidas se desempeñó en la CEPAL.

Fue funcionario de las Naciones Unidas, experto y director internacional de Programas y Proyectos de Cooperación Técnica en diversos países de América Latina en temas relativos a la Administración y Programación del Desarrollo Regional y Sectorial Agropecuario. Tiene publicados varios libros sobre la realidad económica y social de la Argentina, tales como El desconcierto de la sociedad argentina; El Desafío Argentino; Programa Argentino de Desarrollo; Argentina Entrampada ¿Es posible el Desarrollo sin desempleo ni pobreza? y Argentina 2010: Esperanza o frustración.

 

08 de marzo 2014

DECLARACIÓN FINAL III CONGRESO INTERNACIONAL DESARROLLO LOCAL, CUBA

DECLARACIÓN INTERNACIONAL DE LA HABANA

Declaración del III Congreso Internacional para el Desarrollo Local
LA HABANA, del 6 al 9 de NOVIEMBRE de 2013

Relatoría General

En el Palacio Convenciones de La Habana, durante los días 6 al 9 de noviembre del 2013 se celebró el III Congreso Internacional de Desarrollo Local, donde se abordaron las siguientes áreas temáticas:

GLOBALIZACION Y ESCALAS DE DESARROLLO
1.El desarrollo territorial ante la globalización.
2.Escalas territoriales y modelos de desarrollo local
3.Descentralización y desarrollo local
SISTEMAS PRODUCTIVOS LOCALES
4.Fomento económico y emprendimiento
5.Turismo y desarrollo local
6.Economía social. Cooperativismo local
PLANIFICACION, EQUIDAD, POLITICAS PUBLICAS Y MEDIO AMBIENTE
7.Ordenamiento territorial y planificación estratégica en el ámbito local
8.Territorio local, desarrollo y medio ambiente
9.Gobierno y administraciones públicas

Una vez finalizado el III Congreso Internacional de Desarrollo Local, se superó, con creces, las expectativas puestas en él. Las cerca de 600 personas inscritas de 20 países, la defensa de más de 300 comunicaciones, la intervención de ponentes y las excelentes conferencias de inauguración y clausura de Manuel Figueroa y Eusebio Leal, han hecho de este Congreso un referente para el Desarrollo Local.

Esta nueva siembra para los activistas del desarrollo local, constituye un paso más para construir un mundo mejor. Sin embargo, por encima de todo se han cumplido los objetivos del mismo y se creó el ambiente idóneo para favorecer la formación de redes y la continuidad de este trabajo.

Las aportaciones, reflexiones y exposiciones quedaron reflejadas en:
-Talleres o espacios de trabajo, donde se expuso, discutió y reflexionó sobre experiencias de desarrollo local.
-Conferencias magistrales con destacados profesionales del orden nacional e internacional.

En base a todo este trabajo, la organización y los participantes del congreso, han considerado suscribir la Declaración Internacional de La Habana, para continuar, consolidar e impulsar los procesos de desarrollo local.

DECLARACIÓN INTERNACIONAL DE LA HABANA 2013

Los participantes en el III Congreso Internacional de Desarrollo Local, conscientes de la necesidad de apoyar y fortalecer procesos que tiendan a mejorar la calidad de vida de las personas y las comunidades en los ámbitos locales, han considerado que, es tarea trascendental y responsabilidad conjunta de la sociedad civil y de los gobiernos realizar acciones que eviten el deterioro ambiental, disminuyan la pobreza y favorezcan los procesos de ordenación territorial y desarrollo local. En base a ello,

Acuerdan

1. Reconocer las falencias de las leyes de mercado, que sin regulación estatal, atentan contra el desarrollo armónico de las comunidades y sus territorios, a partir de su desmedido afán de lucro.

2. Continuar trabajando en las teorías y métodos que permitan una mejor comprensión e interpretación de la complejidad socio-territorial actual, con el fin de facilitar actuaciones para construir escenarios futuros mejores.

3. Exigir a los distintos niveles estatales roles más activos, protagónicos y articulados, en el diseño, financiación e implementación de planes, programas, y proyectos de desarrollo regional y local.

4. Respaldar los diferentes procesos de paz, seguridad alimentaria, democracia y libertad, que busquen verdaderamente el desarrollo de los pueblos y superar la vergonzosa situación de pobreza e inequidad en que vive parte de la humanidad.

5. Colaborar en la formación, capacitación, y empoderamiento de las comunidades locales, especialmente, evaluando con suma cautela los impactos potenciales de la producción de biocombustibles.

6. Proclamar que otro mundo es posible, con la profundización de la democracia, basada en la honestidad y la justicia.

7. Trabajar y prospectar la convivencia y engarce de tres economías, la pública, la privada y la social-comunitaria, que hagan posible un mundo más justo.

La Habana, Cuba, 9 de noviembre de 2013

Comisión Ejecutiva del III Congreso Internacional de Desarrollo Local

Fdo. Juan Antonio Márquez Domínguez Fdo. Roberto Gonzalez Sousa

Fdo. José Manuel Jurado Almonte Fdo. Arturo Rúa de Cabo

08 de marzo 2014

CONFERENCIA INAUGURAL III CONGRESO DESARROLLO LOCAL, CUBA

III CONGRESO DE DESARROLLO LOCAL
6-9 de Noviembre 2013

Conferencia Inaugural
(Texto Completo)
por
MANUEL FIGUEROA

LAS TRES ECONOMÍAS

Contenido

PARTE I 2
1. La esencia de la Tesis 2
2. Caracterización de cada tipo de Economía 3
3. Aportes conceptuales que contiene la Tesis de las Tres Economías 12
4. Vertientes ideológicas que sustentan la Tesis 15
5. La Tesis de las Tres Economías y su impacto en las relaciones sociales 30

PARTE II 33
1. La Regionalización de las Economías Nacionales 33
2. Políticas Nacionales para implementar los Proyectos de Desarrollo Regional-Local 35
3. Alternativas de Financiamiento para los Proyectos de Desarrollo Local 35
1.1. Conjunto de instituciones necesarias al Desarrollo Regional-Local

PARTE III 40
1. Mecanismos de Articulación y coordinación Institucional a Nivel Nacional 40
2. Mecanismos de Articulación y coordinación a Nivel Regional – Local 41
3. Representación Gráfica de la Institucionalidad Necesaria a Nivel Regional – Local 42

PARTE I
Al centrar la Conferencia Inaugural del III Congreso Internacional sobre los alcances de la Tesis de las Tres Economías, es oportuno presentar, al comienzo de esta exposición, una referencia esquemática sobre sus principales ejes propositivos habida cuenta que en otras publicaciones ha sido ya expuesta en toda su extensión.
1. La esencia de la Tesis
En su esencia, la Tesis postula que para la gradual resolución de los problemas de desempleo, pobreza e indigencia, será esencial incorporar en la lucha por el progreso y la equidad, no solo la acción del estado y de los sectores empresarios. Será imprescindible instituir una nueva forma de organizar la economía y de administrar el territorio para que las comunidades rurales y urbanas de bajos ingresos, las pequeñas y medianas empresas junto a los desempleados y excluidos del sistema acrecienten su participación en la riqueza nacional aportando sus energías mediante formas diversas de trabajo productivo. Esta determinación tendrá que institucionalizarse mediante leyes que reglamenten su necesaria aplicación.
El funcionamiento armónico de tres modalidades de funcionamiento económico será condición esencial para avanzar hacia el desarrollo nacional por los caminos de una democracia participativa que impulse el funcionamiento de formas diversas de organización económica: Economía privada de libre mercado con seguridad jurídica y normas regulatorias administradas por el Estado; Economía Pública bajo control de las instituciones de la República y, finalmente, una Economía Social-Comunitaria sustentada en la activa participación de una pluralidad de actores sociales: entidades cooperativas o comunitarias, pequeñas y mediadas empresas privadas, Organismos Públicos Regionales, Entidades Sociales Locales, con financiamiento y supervisión general del Estado Nacional. A partir de esta nueva configuración, el arte del buen gobierno consistirá en compatibilizar el espíritu de libre empresa y la vigencia del mercado como escenarios apropiados para la creación de riqueza, con las acciones permanentes de un nuevo Estado de Responsabilidad Social y la participación de la sociedad para la resolución de sus principales problemas productivos y sociales.
La Tesis de las Tres Economías, fundada en una visión realista del mundo contemporáneo, lejos de postular la desaparición del capital y de la propiedad privada como núcleo de organización social sustenta la necesidad de su ampliación dentro de precisas normas legales de regulación económica. Con la activa participación del Estado, de las comunidades y de las empresas privadas será posible implementar Políticas Públicas que impulsen la acumulación de capitales esenciales para el progreso económico, el pleno empleo de la fuerza de trabajo con remuneraciones de vida digna y una distribución funcional del ingreso nacional más equitativa que armonice los requerimientos endógenos del capitalismo con valores supremos que sustenten el progreso de los países y la dignidad de las personas.

2. Caracterización de cada tipo de Economía
Economía Pública
Todo gobierno decidido a servir los intereses de la Nación y atender los requerimientos de la población podrá multiplicar su capacidad operativa mediante administración profesional. Sus grandes objetivos y responsabilidades serán los de formular y supervisar el conjunto de Políticas Públicas haciendo cumplir el marco jurídico establecido por la Constitución Nacional; velar por la seguridad y progreso de la Nación y el bienestar general de la población; asumir, en carácter de excepción, responsabilidades empresarias en la producción de bienes y servicios de alta prioridad nacional conforme determinación expresa del HCN, administrar el Presupuesto Nacional y racionalizar el gasto público para impulsar la gradual expansión de la economía aliviando el peso de la carga fiscal sobre las empresas privadas.
Con la creación de un parque nacional de grandes empresas dentro de los cuales el Estado pueda participar junto a empresas de origen nacional o internacional, los Gobiernos podrán recuperar gradualmente roles protagónicos, intensificar la racional explotación de sus recursos naturales, transformar el amplio patrimonio físico de sus territorios en capital financiero, volver a constituirse en sujeto de crédito internacional y expandir la propia generación de divisas para potenciar la diversificación productiva y honrar sus compromisos de endeudamiento sin depender, exclusivamente, del financiamiento externo o de los dólares generados por el sector privado comercial. Tales propósitos permitirán ganar autonomía de decisión en materia económica, estimular el desarrollo tecno-científico y reindustrializar el país, ejercer soberanía sobre su patrimonio físico y ampliar el empleo y la recaudación tributaria sin presionar en demasía al sector privado empresarial. La reorganización de la Economía Pública permitirá a los Gobiernos:
a) Racionalizar el gasto público y extender el universo de contribuyentes;
b) Reducir la presión fiscal sobre las empresas privadas
c) Asegurar la generación de bienes públicos esenciales
d) asegurar la disponibilidad de recursos financieros para destinarlos a la creación de empleos en mercados sociales de trabajo productivo garantizando un ingreso social de vida digna para todas las familias en situación de pobreza e indigencia
e) Asegurar la administración de servicios sociales esenciales de educación, salud y saneamiento básico a toda la población y controlar la preservación ambiental,
f) Impulsar la radicación de mega-proyectos de inversión con capitales de origen interno o externo concediendo garantías de seguridad jurídica, estabilidad y libertad de mercados, de producción y apertura plena de la cuenta de capitales para administrar el destino de los excedentes.
g) Administrar un nuevo régimen previsional mixto que asegure a toda la población de bajos ingresos en edad de retiro, el acceso a una contribución mensual que posibilite acceder a los bienes y servicios necesarios para su vida digna. Para aquellos que en razón de sus niveles de renta quisieran optar por regímenes de capitalización, el sistema previsional del Estado podrá administrar, paralelamente, beneficios diferenciados según niveles de aportes y años de participación en el sistema,
h) Honrar la Nación cumpliendo los compromisos de la deuda pública, después que el HCN determine su real legitimidad y determine los cronogramas de pago,
i) Ampliar el capital tecnocientífico del país impulsando la participación de Universidades y Empresas Privadas especializadas en programas de investigación,
j) Valorizar el territorio expandiendo los equipamientos productivos de infraestructura física y las actividades de preservación ambiental.
k) Reformar el régimen de propiedad de la tierra facilitando la radicación de nuevos asentamientos productivos de carácter rural/urbanos.
l) Desplegar esfuerzos para potenciar los valores de la cultura y la identidad nacional.
m) Crear empresas del estado que posibiliten implementar mega proyectos de inversión en los campos de la alta tecnología, producción de bienes de capital; transporte, energía y telecomunicaciones habilitando la participación del capital nacional e internacional.
n) Poner en funcionamiento una Agencia Mixta de Comercio Exterior para potenciar sus alcances a escala internacional y ampliar la competencia con los operadores privados del sistema.
Economía Privada de libre mercado
Reconociendo el principio de subsidiaridad en el desempeño de sus funciones, competerá al Estado y Gobierno adoptar las políticas apropiadas de Regulación y Control para que las empresas y organizaciones empresarias, con capitales de origen nacional y/o extranjero, puedan maximizar en el país los frutos de su trabajo y expandir, hasta donde les sea rentable y eficiente, sus niveles de inversión y producción para consolidar la vigencia del mercado, la sana competencia y el propio régimen de empresa privada. Por las manos de la economía privada el Estado aspira a multiplicar aceleradamente sus relaciones con la economía internacional ampliando el comercio exterior, acumulando divisas, incorporando nuevas inversiones productivas, accediendo al mundo de las tecnologías de última generación y potenciando el relacionamiento internacional del país para multiplicar la realización de negocios.
Bajo la tesis que se difunde en esta Ponencia, la empresa privada estará presente dentro de todos los espacios y manifestaciones cubiertos por las Tres Economías. Sin embargo, sus funciones serán diferenciadas y tan solo podrá imponer la fría lógica de su funcionamiento asumiendo roles hegemónicos en el espacio específico donde predominen las relaciones sociales del capitalismo pleno. En los espacios bajo normativas de la Economía Pública o de la Economía Social-Comunitaria, los mercados y la empresa privada seguirán siendo
estimulados por el Gobierno para desempeñar roles dinámicos aunque subordinados a las respectivas lógicas de funcionamiento impuestas por el Estado y las comunidades.
Se reconoce que la lógica intrínseca al sistema capitalista determina la vocación natural del sector privado empresarial que siempre fue, es y será la de expandir sus negocios y maximizar sus excedentes. Si en la búsqueda de aquellos objetivos el sector privado cumple los marcos de regulación instituidos por las Políticas Públicas en materia de legislación social, laboral, provisional, ambiental y tributaria al Gobierno solo le competerá apoyar su gradual consolidación entendiendo con extrema claridad conceptual que su objetivo principal, naturalmente, es ganar más dinero. En efecto, no hace a la esencia del capitalismo ni es de su directa incumbencia el generar el mayor número posible de puestos de trabajo ni garantizar el bienestar de la sociedad. Tales responsabilidades pertenecen, básicamente, al Estado y a la propia sociedad, independientemente del régimen político y del sistema social dominante en un país. Bajo tales consensos, la Empresa Privada, independientemente de su origen nacional o extranjero y de sus propias formas y dimensiones, gozará de todos los derechos y libertades consagradas por la Constitución Nacional y leyes especiales sancionadas por el HCN para ejercer la plenitud de sus actividades. Tales consensos, expresan con mayor amplitud los roles de la Empresa Privada en los procesos de desarrollo nacional, independientemente de la naturaleza del sistema político imperante en un determinado país.
En el escenario internacional, el caso más paradigmático, a este respecto, es el caso de China, país socialista por excelencia que en su permanente afán por acelerar el progreso económico de su país para superar las manifestaciones de atraso y pobreza, se ha transformado en ejemplo y motivo de honda reflexión. Sus líderes comprendieron, hacia fines de la década de los 70, que la cooperación internacional mediante la apertura de la economía y el ingreso de empresas y capitales privados provenientes de todos los rincones del mundo sería el instrumento más apropiado para materializar aquellos propósitos. Más aún, comprendieron que la dinámica de la cooperación con las megaempresas privadas internacionales se situaba más allá del carácter capitalista o socialista del sistema social dominante en el propio país.
A comienzos del siglo XXI, China volvió a demostrar su audacia creativa ingresando, después de años de negociaciones, a la Organización Mundial del Comercio sincronizando el comportamiento de sus políticas internas con los patrones vigentes en la escena del comercio internacional en materias relativas a seguridad jurídica, liberación de mercados, normas de financiamiento y apertura de las cuentas de capital para facilitar el ingreso y la salida de divisas.
Documentos oficiales refieren que en los primeros años tras del ingreso a la OMC, China habría aprobado más de 340.000 proyectos extranjeros de inversión con más de 307.851 billones de dólares de capital extranjero. Por las normas de regulación establecidas respecto al capital extranjero, China pasó a recibir capitales y tecnologías de todos los países del mundo interesados en realizar operaciones mercantiles. Las inversiones en el país provienen de más de 180 países y entre las 500 empresas multinacionales más grandes del mundo, 400 han invertido y trabajan en China. Ya se abrieron a la cooperación las áreas del comercio de mercancías y servicios, comercio exterior, finanzas, seguros, seguridad, telecomunicaciones, turismo, y agencias de servicios. Sin embargo, tras 30 años de experiencia en las Políticas de Apertura, y no obstante la velocidad de las transformaciones ya experimentadas, aún se reconoce que tanto en materias relativas a reformas de las Empresas del Estado como en diversas áreas de actividad profesionales todavía no se ha logrado avanzar lo suficiente.
Por la escala de las transformaciones referidas, China, en la actualidad, configura un gran escenario social dentro del cual funcionan una amplia diversidad de formas económicas. Sin embargo, focalizando tan solo aquellas más representativas, destacan con sentido complementario y convergente, tres regímenes económicos simultáneos: la Economía Publica dentro del amplio espectro comprendido bajo dominio del Estado; la Economía Privada movilizada por empresas nacionales y extranjeras, y la Economía Tradicional de las aldeas campesinas donde predominan todavía rasgos de una Economía Social-Comunitaria estructurada sobre una pluralidad de sistemas de propiedad de la tierra de carácter cooperativo, privado o comunitario.
En las regiones rurales residen todavía alrededor de 700 millones de habitantes y su producción se destina básicamente al autoconsumo y al intercambio comercial interregional. En cuanto las autoridades de gobierno dejaron atrás las experiencias de colectivización forzada de la explotación de la tierra dominante en las décadas de los 50 y 60 pasaron a incentivar experiencias de explotación privada o cooperativa de la tierra con mayores grados de libertad de comercialización y desplazamiento de las familias habida cuenta que es tarea del Gobierno Central regular las migraciones internas dentro del país para evitar la saturación de las pequeñas ciudades y un acelerado y prematuro despoblamiento de las comunidades rurales. La extrema polución urbana y la insuficiencia de viviendas, de transporte, de infraestructura social y de empleos urbanos determinan tales actitudes. No obstante, en el curso de los últimos años se informa que China pudo crear condiciones de trabajo y elevar las condiciones de bienestar para ampliar sus clases medias con la incorporación de 300 millones de personas.

Economía Social-Comunitaria
“De todos los derechos, el primero es el de existir. Por tanto, la primera ley social es aquella que garantiza a todos los miembros de la sociedad los medios para existir; todas Las demás leyes están subordinadas a esta ley social”.

Maximilien Robespierre, 1792
*
Reconociendo el imperio de aquella concepción, se asume que la Economía Social-Comunitaria se inscribe como una alternativa organizacional posible para encaminar soluciones permanentes a problemas económicos y sociales que hasta el presente permanecen sin apropiada resolución. La densidad y trascendencia del tema nos obligó a recurrir a un autor que hizo escuela tratando el tema de la Justicia social. En su libro “El sacrificio y la envidia,” Jean-Pierre Dupuy analiza las concepciones de John Rawls sobre la Justicia y dice:
“Es al mercado competitivo que confiamos el cuidado de asegurar que la afectación de los recursos sea eficaz. Pero es necesario que el mercado siga siendo realmente competitivo, lo que requiere la intervención legisladora (antimonopolio) del Estado. Ahora bien, la eficacia es una condición necesaria de la justicia aunque no suficiente. Así el mercado remunera el esfuerzo, el trabajo, la competencia, la responsabilidad, el riesgo y la suerte, pero ignora las necesidades. Es por ello que el Estado debe redistribuir las rentas primarias, por medio de impuestos y transferencias, con el fin de satisfacer el principio de diferencia, pero también y prioritariamente, los principios de igualdad de derechos, libertades y oportunidades. De ahí que sea necesario…..un sistema de transferencias a favor de los más desgraciados, asegurándoles un mínimo social lo más elevado posible (maximín) y una fiscalidad justamente repartida para financiar estas transferencias.”
La Economía social-comunitaria se inscribe como una posibilidad política en contextos donde ni la economía pública ni la economía de mercado lograron resolver las extremas carencias sociales. Bajo las nuevas reglas que podrán regular este tipo de economía, los trabajadores desempleados o con ingresos insuficientes, percibirán, como mínimo, un ingreso social de vida digna y todas las familias tendrán los mismos derechos y obligaciones para insertarse en la legislación socio-laboral y en los programas públicos de educación, salud y previsión social.
Como contrapartida, aquellos miembros de familia en edad activa y aptos para el trabajo físico que hasta el presente vegetan en el terreno del desempleo o son beneficiarios de programas asistenciales promovidos por el gobierno, tendrán la doble obligación de incorporarse a los proyectos de trabajo productivo diseñados para cada circunscripción e inscribir a todos sus familiares en los programas de educación, capacitación y salud.
Vale mencionar que la conceptualización de Economía Social Comunitaria utilizada en esta Ponencia difiere sustancialmente de aquella vigente en países desarrollados. Desde 1948 las Naciones Unidas aprovechan la experiencia de la sociedad civil a través de la Conferencia de Organizaciones no Gubernamentales donde fundaciones y asociaciones del mundo reciben estatus consultivo, o sea, el derecho a formular propuestas a los estados miembros en una amplia variedad de temas. Solo en los EEUU, hacia el 2010, se estimaba en 1.280.739 las instituciones filantrópicas existentes. En todos los países del mundo se registra la participación de estas organizaciones movilizadas por propósitos de ayuda y solidaridad. En su conjunto integran el Tercer Sector, según la conceptualización utilizada por Jeremy Rifkin en su reconocida obra “El fin del Trabajo”.
Importa señalar que en aquel libro el autor señalaba que en las últimas décadas el mundo asistió a la vertiginosa expansión de las actividades del tercer sector social. En el Reino Unido, por ejemplo, se registraban más de 350.000 organizaciones de voluntarios con actividades que representaban un 4 % del PBI. En los EEUU, decía, un 51 % de la población participaba en actividades de apoyo al tercer sector y, en su conjunto, la suma de sus actividades representaba un 6 % del PBI en cuanto las actividades del sector público alcanzaban un 14 % y el sector privado totalizaba alrededor del 80 % del PBI. El tercer sector contribuía, además, con el 9 % del empleo total nacional. Como información adicional, Rifkin registraba que los resultados de una investigación realizada por miembros de la Universidad de Yale daban cuenta que el volumen de recursos aplicados por los EEUU en sus actividades del tercer sector, a excepción de siete grandes países, fueron más importantes que el PBI de todos los países del mundo.
Rifkin informa en su libro que en Francia, por ejemplo, el empleo en el tercer sector generaba el 6 % del empleo total. En Alemania, entre 1970 y 1987, el tercer sector sin ánimo de lucro creció más del 5 % y al final de los 80 registraba más de 300.000 organizaciones que generaban el 4,3 % del empleo total retribuido. Antes de la reunificación del país, el tercer sector contribuía con un 2 % del PBI generando más empleo que las actividades agrícolas y la mitad de los puestos de trabajo ofrecidos por los sectores bancarios y de seguros. En Italia, el autor estimaba que un 15 % de la población participaba en actividades de apoyo al tercer sector. Del mismo modo, el libro de Rifkin informaba también sobre la elevada significación que el tercer sector desempeñaba en la sociedad japonesa reconociendo que la fuente principal de su financiamiento provenía del propio sector público aunque participaban en su administración miles de organizaciones del voluntariado.
A diferencia de la concepción utilizada por Rifkin para definir el Tercer Sector, nuestra concepción de Economía Social-Comunitaria pertenece a otro vector axiológico dentro del cual la creación de un tercer tipo de economía social-comunitaria no resulta de impulsos originados al exterior de las zonas de pobreza; no expresa tampoco actos generosos de conciencia ni de actitudes compasivas de origen religioso. No se organiza para realizar actividades sin fines de lucro. Finalmente, no es producto de la voluntad de instituciones caritativas o filantrópicas radicadas en el exterior, particularmente en países ricos desarrollados que aportan expresivos recursos financieros para realizar proyectos de beneficio social.
En nuestra concepción, la Economía Social-Comunitaria, aunque naturalmente podrá beneficiarse de todo gesto solidario impulsado desde instituciones filantrópicas de origen nacional o internacional, debería organizarse, como imperativo de la propia sociedad, para avanzar hacia su propio progreso y equidad mediante la puesta en marcha de nuevas actividades laborales utilizando la fuerza de trabajo desempleada. Algunas actividades tendrán un propósito eminentemente productivo, mercantil y comercial y serán organizadas para generar riqueza material y ganar dinero mediante actividades para mercado interno o externo; otras, las de carácter social, cultural o ambiental, podrán establecerse para proveer servicios en beneficio directo de las poblaciones locales En cuanto el primer tipo de actividades determina las remuneraciones al trabajo y sus niveles de ganancia en función de los datos del mercado, el trabajo excedente destinado a realizar las actividades de orden social y de preservación ambiental, aunque sin cotización en los mercados privados, tendrá que ser retribuido, reconocido y valorado en términos monetarios por los Entes Regionales de Gestión abriendo amplio espacio a la vigencia plena de precios políticos que responderán a valoraciones y determinaciones de la propia sociedad.
En tales situaciones, se reconoce y asigna valor económico a la creación y disponibilidad de servicios sociales esenciales como el cuidado de niños y ancianos bien como al desarrollo de actividades culturales, desarrollo de nuevos conocimientos o a la preservación ambiental, la reforestación, la arborización de espacios urbanos, la protección de cuencas, la limpieza de canales, la construcción de obras de saneamiento, la preservación de edificios públicos como escuelas, hospitales, la construcción de caminos vecinales, puentes o pequeños sistemas de irrigación, etc. Tras el reconocimiento de valor por los bienes sociales, culturales y ambientales, la propia sociedad asume la decisión de asignar valor al trabajo productivo realizado en mercados sociales estableciendo, como norma general, que su nivel de remuneración tendrá que ser aquel que posibilite vida digna a la familia del trabajador más el libre acceso a los servicios sociales esenciales bajo responsabilidad del Estado. Naturalmente, los niveles de remuneraciones en los mercados sociales de trabajo productivo podrán variar de región en región conforme sean los costos diferenciados de la canasta de bienes esenciales.
La Tesis de las Tres Economías resulta del imperativo de una sociedad que, para asegurar su gobernabilidad, equidad y progreso, decide insertar en su aparato productivo la activa participación de toda la fuerza de trabajo disponible creando automáticamente soluciones eficientes a los problemas del desempleo, pobreza y exclusión social. Dentro de esta concepción, los mercados de trabajo utilizarán tanto salarios provenientes del libre funcionamiento de las leyes de oferta y demanda de bienes y servicios en mercados privados como también salarios mínimos de vida digna definidos desde fuera del ámbito de los mercados, en carácter de precios políticos establecidos deliberadamente por la propia sociedad. No serán en consecuencia las expresiones de generosidad exterior o de sentimientos compasivos para aliviar los dramas sociales los que podrán resolver las carencias sociales. Tampoco deberían permanecer las prácticas del populismo inconsecuente que entrega dinero público a las familias pobres creando lazos de dependencia política partidaria sin ninguna exigencia de trabajo productivo por parte de la fuerza laboral en situación de desocupación.
La Tesis de las Tres Economías sustenta que la creación, organización y funcionamiento de los mercados sociales de trabajo productivo serán actos deliberados del Gobierno, de la sociedad y de las comunidades locales para sumar energías sociales en beneficio directo de los más necesitados. Los antecedentes que orientan y sustentan tales percepciones provienen, esencialmente, de tiempos lejanos y reflejan la propia experiencia del hombre en sociedad.
En efecto, la historia ofrece ejemplos extraordinarios sobre la inteligencia de los gobernantes del pasado para organizar la fuerza de trabajo excedente transformándola en trabajos productivos que hicieron posible asegurar la supervivencia de sus poblaciones y crear fuentes permanentes de ingresos para el sustento financiero de sus países a largo plazo. La grandiosidad y belleza de las obras creadas con la participación de grandes artistas sobre la base del trabajo humano en gran escala no solo posibilitaron, en su tiempo, aliviar los problemas de la pobreza y del desempleo; posibilitaron organizar y administrar sustentos mínimos alimentarios para cientos de miles de personas y construir obras y monumentos que el tiempo transformó en valiosas expresiones culturales de la humanidad que los actuales gobernantes administran con extremo cuidado por configurar fuentes perennes de turismo internacional con inapreciable valor monetario: las pirámides de Egipto, las pirámides aztecas y mayas, las catedrales en ciudades de Europa, los caminos y canales de irrigación construidos por los Incas, las esculturas sobre rocas y montañas en diversos países del mundo y finalmente, la construcción del gran canal de 1.800 Km. entre las ciudades de Hangzhou y Beijing, la Gran Muralla, las montañas labradas con cientos de imágenes reproduciendo la figura de Buda y los ejércitos de terracota en la ciudad de Sian, todas las cuales fueron creaciones culturales consumadas por los emperadores y pueblos de China a lo largo de toda su historia milenaria.
Requisitos para implementar una Economía social-comunitaria
Para dinamizar el empleo y la producción de bienes y servicios priorizando las necesidades sociales, se precisa desactivar diversas lógicas dominantes en el funcionamiento tradicional de los mercados bajo el capitalismo: a) la que a priori elimina del mercado privado a toda demanda social que carece de capacidad monetaria; b) la que solo asigna el crédito privado tan solo a proyectos de producción que aseguren rentabilidad suficiente para cubrir el costo de la tasa de interés.
Respecto a la restricción referida en a) conviene señalar que el capitalismo de libre mercado no construye riqueza en contextos donde predomina una potente demanda social sin capacidad monetaria aunque la realidad pueda ser expresiva en demostrar la vigencia de una relativa abundancia de recursos productivos subutilizados junto a una dotación de mano de obra desocupada o subocupada. Sobre aquella referida en b) vale destacar la práctica adoptada por algunos gobiernos subsidiando parcialmente a los emprendedores de nuevos proyectos de inversión el costo de la tasa de interés.
En regiones dotadas de elevado potencial productivo pero con poblaciones sometidas a severas carencias sociales, desempleo y pobreza, una nueva legislación laboral y social, más inclusiva y flexible, será preciso instituir como aparato legal paralelo, partiendo del principio de que en situaciones donde impera la extrema pobreza y exclusión social predominan condiciones propias de una economía de guerra. En este contexto, la prioridad absoluta será garantizar la supervivencia de las familias en condiciones de vida digna. Esta es la razón esencial de una economía social comunitaria y el tiempo de su vigencia será función de las propias circunstancias.
En casos extremos, donde imperen severas limitaciones de producción, el Gobierno podrá evaluar alternativas de colonización para desplazar poblaciones excedentes desde localidades inviables hacia otras geografías con potencialidades de producción para garantizar empleos productivos bajo condiciones de vida digna. Lo hizo Brasil en la década de los 60 transfiriendo excedentes de mano de obra (miles de familias) desde el nordeste semiárido hacia regiones preamazónicas situadas en los Estados de Marañao y Pará.
Al adoptar en una economía social-comunitaria una nueva lógica de interacción entre oferentes y demandantes de trabajo, los mercados podrán amplificar su oferta a corto plazo con la producción de bienes y servicios resultantes de proyectos de producción financiados con crédito público y recursos privados. En el propio proceso de expansión de la oferta se generarán los empleos y rentas que podrán absorber la fuerza de trabajo excedente potenciando la capacidad de compra de los trabajadores y familias que ingresan al mercado.
En razón de los ingresos adicionales generados por la creación de trabajo productivo en los mercados privados y sociales, se amplificará mecánicamente la demanda de las familias pobres por bienes y servicios esenciales. En economías reguladas, los temores de inflación por haber utilizado ex – antes crédito público subsidiado o directamente la emisión monetaria como fuente de financiamiento para financiar la producción, el consumo y el empleo carecen de real justificación pues la afluencia de oferta real como resultado de la producción de ciclo corto llegará a los mercados de consumo en tiempos relativamente breves, inferiores al año, sin afectar en consecuencia los niveles de precios.
En su libro “Más dinero, más capital y más trabajo” el economista Hjalmar Schacht que administró la economía alemana en la década de los 30 decía: “si observamos el desarrollo normal del camino histórico, podremos apreciar que el va del trabajo, al capital y al dinero. …..De igual manera como llegamos del trabajo al capital y al dinero, podemos llegar con el aporte del dinero a la obtención de capital y de trabajo.” Concluía afirmando: “Un aumento de la circulación monetaria, simultáneamente con el aumento de la circulación de bienes, de ningún modo ocasiona fenómenos inflatorios”. “Por este motivo, el Reichsbank dejó a un lado la teoría tradicional y puso en movimiento a la producción, proveyéndola de dinero nuevo, mediante una generosa aplicación del crédito. El éxito lo ha justificado. No reprodujo ningún efecto inflatorio, porque el volumen de bienes creció rápidamente en forma tal que ofreció un equivalente al incremento del volumen monetario.”
La velocidad e intensidad del proceso de cambio en países con elevados niveles de pobreza y exclusión, será función naturalmente de las potencialidades productivas de sus respectivos territorios, de la capacidad técnica que las instituciones logren movilizar para avanzar en la formulación y ejecución simultánea de una amplia diversidad de Programas y Proyectos de Desarrollo regional y Local y por último, de las potencialidades financieras del estado y del grado de participación solidaria que movilice a los sectores sociales de medios y altos ingresos, particularmente, en cuanto se refiere al cumplimiento de sus obligaciones tributarias.
En la formulación técnica de los Proyectos de Desarrollo regional-Local podrán participar, naturalmente, cientos de profesionales disponibles en la generalidad de los países de la región que, a pesar de su formación universitaria, también padecen niveles importantes de subocupación y bajos ingresos. De hecho, la generalidad de los Consejos Profesionales existentes en cada uno de los países presentan altos niveles de subocupación y aguardarían con beneplácito una formal convocatoria por parte de los Gobiernos para brindar su cooperación en las tareas profesionales que demandarán las actividades de formulación y ejecución de Proyectos de Desarrollo Regional y Local en el ámbito de una nueva Economía Social-comunitaria. Ni siquiera se requeriría destinar grandes sumas de dinero para resolver los problemas relativos a la formulación de Proyectos de Desarrollo Regional y Local.
En tiempos de globalización, ¿cuál podría ser la inserción internacional de una economía social-comunitaria? Si bien es cierto que las grandes corporaciones multinacionales controlan gran parte de los mercados de bienes y servicios a escala mundial, también es cierto que no llegan ni pueden controlar todos los flujos comerciales que simultáneamente acontecen en todas las regiones del mundo. El control de los mercados a escala global por parte de las grandes empresas multinacionales siempre ha sido parcial y selectivo y comprende tan solo aquellos bienes y servicios con mayor valoración económica quedando margen para la inteligente participación de empresas pequeñas o medianas de origen nacional en una amplia gama de otros mercados de bienes y servicios. En efecto, las grandes empresas trasnacionales articulan y unifican los mercados globales hilvanando en sus operaciones las islas de altos ingresos existentes en los diversos mercados y ciudades del mundo.
Sin embargo, el resto de los mercados de servicios y bienes de consumo, que representan la mayor porción del PBI mundial, son de alcance nacional, regional, microregional o local. Su producción logra también comercializarse a escala internacional y existe una férrea competencia en razón de escalas de producción, condiciones de precios-calidad y de las particularidades técnicas que los productos contienen. En este tipo de mercados participan las pequeñas, medianas y grandes empresas nacionales y básicamente se concentran en bienes de consumo e intermedios.
La economía social comunitaria, motorizada por la fuerza de la pequeña empresa privada, cooperativa o comunitaria, puede actuar y competir con eficiencia en todos los tipos de mercados nacionales, regionales y locales aunque limita su participación tan solo a la producción de bienes y servicios de consumo. Ninguna participación registra en la producción de bienes de capital. Selectivamente, también podrán llevar sus productos a los mercados mundiales de consumo agregando valor en función de sus particulares propiedades inherentes a su posición geográfica, pequeña escala de producción, reconocida calidad y exclusividad o al valor artístico o artesanal que puedan contener. Tales propiedades no surgieron espontáneamente. Fueron el resultado de extensos y persistentes esfuerzos tecnológicos, organizativos y de capacitación para asegurar que las producciones locales atiendan las exigencias de calidad y sanidad que requieren los mercados internacionales.
A pesar de las extremas diferencias existentes entre tipos y tamaños de empresas, la experiencia registra que las empresas transnacionales, las empresas nacionales y los emprendimientos inherentes a una economía social-comunitaria podrán coexistir en una misma región o país atendiendo fajas especializadas de los mercados y no necesariamente serán competidoras entre sí. Para lograr tal objetivo se requerirá, naturalmente, el apoyo inteligente de las Políticas Públicas y precisas normas de regulación y control. La experiencia del Almacén de barrio y el Supermercado integrante de alguna cadena multinacional es un ejemplo frecuente.
Cuenta la historia de Chile que los barcos ingleses que en el siglo XIX venían a comerciar en las ciudades sudamericanas, al llegar a puertos chilenos no podían vender sus textiles fabricados en las grandes talleres del norte de Inglaterra pues las familias preferían adquirir directamente prendas preparadas en los pequeños establecimientos artesanales por las propias familias campesinas. Tales productos se vendían en todos los puertos del Pacífico hacia donde migraban mineros chilenos en busca del oro de California.
La imagen del espacio aéreo puede servir de claro ejemplo por su razonable pertinencia. Los pequeños aviones a hélice o turbo-hélice permanecen todavía en actividad; vuelan a determinadas alturas, requieren instalaciones aeroportuarias reducidas y más simples y se utilizan permanentemente en los espacios rurales y en los servicios de cabotaje entre ciudades cercanas. Los aviones modernos del transporte comercial – diferenciados por tamaños y horas de autonomía – requieren, por el contrario, costosas instalaciones aeroportuarias, equipamientos mayores y vuelan permanentemente entre ciudades, países y continentes desplazándose a alturas y velocidades también diferenciadas.
En la economía real también se reproduce el mismo fenómeno y si bien es cierto que el comercio internacional está en manos de grandes empresas multinacionales que abastecen los grandes mercados, también es verdad que las pequeñas y medianas empresas de países subdesarrollados pueden participar con éxito económico en determinados mercados especializados. A este respecto, se destacan, con frecuencia, las experiencias realizadas por la pequeña propiedad artesanal-industrial en regiones del norte de Italia; en pueblos de España, en las cooperativas de pequeños agricultores de Costa Rica, en las artesanías de Ecuador o en pueblos rurales del sur de la provincia de Santa Fe, Argentina, donde se multiplicaron las pequeñas fábricas, de base familiar, especializadas en la producción para mercado interno y externo de maquinarias para la producción y cosecha agropecuaria.
2. Aportes conceptuales que contiene la Tesis de las Tres Economías
Desde el siglo XVIII, el pensamiento clásico asociaba la naturaleza y causa de la riqueza de las naciones a la existencia de un hombre libre, a un Estado con roles subsidiarios, al funcionamiento de mercados transparentes y competitivos y a un libre comercio internacional. Las ideas expuestas amarradas en la dinámica del binomio Estado-Mercados sustentaron las bases del liberalismo económico y del propio sistema capitalista.
Tras 200 años de expansión del capitalismo, la brutal crisis económica y social que la década de los 30 detonó en los países centrales, amenazó la sustentabilidad del propio sistema. En aquel contexto, el pensamiento de Keynes articuló nuevas visiones propositivas para estabilizar los ciclos económicos y asegurar el mejor funcionamiento del binomio Estado-Mercado. En su obra mayor concluía que para estabilizar las tendencias al crónico desequilibrio de la economía y avanzar hacia el progreso económico, será necesario accionar roles activos del Estado en el manejo de la moneda, del crédito, de la inversión y el gasto público. Keynes, en dos párrafos memorables de su obra principal, literalmente decía:
“Las consecuencias de la teoría expuesta son moderadamente conservadoras en otros respectos, pues si bien indica la importancia de establecer ciertos controles centrales en asuntos que actualmente se dejan casi por completo en manos de la iniciativa privada, hay muchos campos de actividad a los que no afecta. El estado tendrá que ejercer una influencia orientadora sobre la propensión a consumir, a través de su sistema de impuestos, fijando la tasa de interés y, quizá, por otros medios. Por otra parte, parece improbable que la influencia de la política bancaria sobre la tasa de interés sea suficiente por sí misma para determinar otra de inversión óptima. Creo, por tanto, que una socialización bastante completa de las inversiones será el único medio de aproximarse a la ocupación plena; aunque esto no necesita excluir cualquier forma, transacción o medio por los cuales la autoridad pública coopere con la iniciativa privada”.….. ……
“Por consiguiente, mientras el ensanchamiento de las funciones del gobierno, que supone la tarea de ajustar la propensión a consumir con el aliciente para invertir, parecería a un publicista del siglo XIX o a un financista norteamericano una limitación espantosa del individualismo, yo las defiendo, por el contrario, tanto porque son el único medio practicable de evitar la destrucción total de las formas económicas existentes, como por ser condición del funcionamiento afortunado de la iniciativa individual .
Hacia la década de los 50, desde la CEPAL, Raúl Prebisch enseñaba a entender la Economía del Desarrollo y la Política Económica dentro de una totalidad en que los países de la Periferia, para contrarrestar los impactos económicos y sociales derivados de la inestabilidad crónica de los Centros, debían adoptar políticas activas y diferenciadas para realizar reformas estructurales y avanzar deliberadamente hacia la planificación, la industrialización y la integración de sus economías.
Las ideas de Prebisch, sentando las bases de una escuela Cepalina de pensamiento más apropiada para comprender la dinámica de las economías latinoamericanas, deslegitimaron las proposiciones emanadas desde la ortodoxia y aportaron originalidad al pensamiento económico. Vale destacar, sin embargo, que las Políticas Públicas resultantes de aquel pensamiento siempre se proyectaron desde dentro de un escenario bidimensional Estado-Mercado señalando, al igual que Keynes, la necesidad de ampliar la participación de los gobiernos en la resolución de los problemas económicos y sociales.
Hacia el mismo tiempo, el pensamiento europeo de post guerra daba formas a una nueva escuela en política económica trazando puentes programáticos entre socialismo y capitalismo para avanzar hacia la convergencia de sistemas sociales. Gunnar Myrdal y Jan Tinberger fueron sus mayores exponentes y sus ideas sustentaron el posterior desarrollo de los estados de bienestar que expandieron su influencia en la institucionalidad de los países de Europa Central.
Dejando de lado las ideas de organización social emanadas del socialismo, los parágrafos precedentes, expresaron, de forma sintética, hitos mayores en la evolución histórica del pensamiento económico. Las diversas escuelas referidas, aunque presentaron medulares diferenciaciones entre sí, surgieron de una misma matriz conceptual que situaba el destino de las sociedades en el marco de las acciones dominantes o subsidiarias del Estado y/o del Mercado.
La Tesis de las Tres Economías, elaborada en sintonía con las nuevas inquietudes sociales que recorren el mundo, pretende aportar un nuevo eslabón en la trayectoria de las ideas. Sustenta, en efecto, que en tiempos de acentuada concentración y globalización comercial, financiera y tecnológica, aquel binomio tradicional de Estados y Mercados ya es insuficiente para producir, en el seno de las economías dependientes, condiciones de progreso y equidad.
Los indicadores relativos a la distribución de ingresos entre estratos sociales, junto a aquellos que dimensionan el desempleo real, la pobreza y la indigencia, la desnutrición y la precariedad de las políticas de educación, vivienda, salud y seguridad no pueden ser manipulados a voluntad por los gobiernos y, tarde o temprano, revelan las severas inequidades sociales que sigue caracterizando al desarrollo latinoamericano.
Esta estructural inviabilidad no solo se verifica en el ámbito de los países latinoamericanos. El gradual debilitamiento de los estados de bienestar en Europa y la ampliación de las diferenciaciones sociales dentro de la economía americana son expresiones concretas de un nuevo fenómeno que articula el progreso económico y tecnológico con menores requerimientos de trabajo ampliando la inexorable ocurrencia de procesos irreversibles de exclusión social.
La Tesis de las Tres economías sustenta, como epicentro de sus convicciones, que para que las sociedades pobres puedan desencadenar procesos inclusivos de desarrollo será preciso incorporar, orgánicamente, en el juego de las relaciones sociales e institucionales, la activa participación de las comunidades locales, de los desempleados y subempleados, de las pequeñas empresas y perdedores del sistema, como un tercer protagonista necesario para emprender la construcción de un futuro mejor.
En el monumento levantado en Washington en homenaje a Teodoro Roosevelt – uno de los más grandes Presidentes en la historia de los Estados Unidos – se grabó en la piedra algunas de sus frases más célebres y demostrativas de la fuerza de sus convicciones para enfrentar la Gran Depresión y transformar el país. Decía: The test of our progress is not whether we add more to the abundance of those who have much. It is whether we provide enough for those who have too little. No country, however rich, can afford the waste of its human resources. Demoralization caused by vast unemployment is our greatest extravagance. Morally, it is the greatest menace to our social order. (“ La prueba de nuestro progreso no consiste en agregar más a la abundancia de aquellos que tienen mucho sino en proveer suficiente para aquellos que tienen demasiado poco. Ningún país, por rico que sea, puede permitirse el desperdicio de sus recursos humanos. La desmoralización causada por el vasto desempleo es nuestra mayor extravagancia. Moralmente, es la mayor amenaza a nuestro orden social”).
3.Vertientes ideológicas que sustentan la Tesis:
3.1. La influencia del pensamiento social europeo y angloamericano
En la larga lista de intelectuales que aportaron sus ideas para enriquecer las bases de una ideología de cambio, vale destacar los aportes teóricos realizados por Jean Louis Laville, André Gortz, Roger Godino, E.F.Schumacher y Jeremy Rifkin para construir una sociedad más justa, mejorando las condiciones de empleo y renta de las comunidades y elevando sus niveles de autonomías locales . Se presenta, a continuación, una breve síntesis de sus respetivas visiones e se incluyen, en forma textual, algunos párrafos extractados directamente de sus libros más conocidos.
La reciente producción sociológica relacionada con los problemas del desempleo, pobreza y exclusión es extensa y compleja. La naturaleza de los temas y los métodos de análisis desbordan los estrechos límites de la economía y requieren integrar conocimientos inherentes al campo del derecho, de la sociología, de la política y de la filosofía. A este respecto, la producción europea se sitúa en la vanguardia del pensamiento contemporáneo. En su libro “Economía Social y Solidaria”, Jean Louis Laville da cuenta de la amplitud de visiones que se proyectan sobre los temas referidos mediante la coordinación de iniciativas de orden local y políticas públicas para recrear, en el marco del capitalismo europeo, nuevos espacios de interacciones individuales y colectivas que posibiliten mejorar las condiciones de sociabilidad, calidad de vida, generación de empleos y ampliación de márgenes en las autonomías locales. Da cuenta, por ejemplo, de una multiplicidad de experiencias realizadas y esta diversidad resulta de aplicar, en cada caso, alguna de las múltiples combinaciones posibles que surgen de coordinar los principios del mercado, de redistribución y de reciprocidad entre las personas.
Al referir el marco conceptual de la economía solidaria, Lanville señala con precisión los límites de la economía de mercado y al respecto dice que en razón de sus resultados concretos, no podrá constituirse en tránsito hacia una sociedad de mercado. En esta simple observación, se concentran las razones que fundamentan los esfuerzos que diversas regiones del mundo vienen realizando para instituir nuevas formas de economía plural donde el afán mercantil, la reciprocidad entre personas y organizaciones y la redistribución desde las instituciones de gobierno posibiliten crear condiciones para el progreso económico bajo normas de libertad y equidad que puedan merecer el consenso social.
El pensamiento social de André Gortz
Toda su producción intelectual se concentra en pensar el futuro de la humanidad a partir del hecho concreto de que han concluido los tiempos de la sociedad de trabajo y se avecinan los tiempos de una nueva sociedad de cultura. Dice, “se trata de llevar al máximo posible la diferencia entre sociedad y capitalismo, es decir agrandar al máximo los espacios y los medios que permiten la producción de sociabilidades alternativas, modos de vida, de cooperación y actividades sustraídas a los dispositivos de poder del capital y del Estado”. “Desde esta perspectiva debe valorarse una política que permita la multiactividad e incite a ella; la multiactividad es a la vez el motor y el fin del éxodo, en la medida en que relativiza la relación salarial, opone el trabajo a modos de cooperación diferentes y lo sustituye por ellos”.
En su libro “Miserias del presente, riqueza de lo posible”, el autor se refiere al ingreso social básico y señala que la seguridad del ingreso es la primera condición de una sociedad de multiactividad. Diversos autores discuten si el nivel de este tipo de ingresos debe ser igual o situarse por debajo del salario mínimo vital para inducir a los trabajadores a buscar empleos en el mercado de trabajo. En su obra recurre al pensamiento de Yoland Bresson cuando preconiza un ingreso de existencia universal e incondicional de 1.800 FF por mes, que cumpliría la función, a la vez, de indemnización por desempleo total o parcial y de incitación al trabajo intermitente, de tiempo reducido, con horarios y salarios variables. “Lo que viene es la intermitencia y lo que hay que dar a todos son los medios para insertarse en el nuevo sistema….. En esto, el ingreso de subsistencia es un medio y no un fin.”
Gortz señala “que cada día se produce más con un volumen decreciente de capital y trabajo. En consecuencia, la producción distribuye a un número decreciente de activos un volumen decreciente de remuneraciones y de salarios. Disminuye el poder de compra de una proporción creciente de la población. El desempleo, la pobreza la miseria absoluta se expande. La productividad rápidamente creciente del trabajo y del capital entraña un excedente de fuerza de trabajo y de capital. Este busca agrandarse sin pasar por la intermediación del trabajo productivo – operaciones en los mercados financieros y de cambios – o invirtiendo en países de salarios muy bajos. Las actividades e inversiones no rentables a corto plazo, dejan de ser financiables en parte por la caída de los salarios y en parte por las exoneraciones fiscales que los estados consienten al capital para frenar su éxodo.”
La pregunta esencial que se plantean quienes analizan la necesidad de asegurar un ingreso social es quien y como financiarlo. Los estados no tienen condiciones de solventar este gasto. Para intentar una respuesta, André Gortz invoca reflexiones de algunos grandes maestros: “en sus escritos de 1857, Marx ya había predecido que “la distribución de los medios de pago deberá corresponder al volumen de riquezas socialmente producidas y no al volumen del trabajo ofrecido”. Y cita también a Wassily Leontieff, premio nóbel de economía cuando dice: “cuando la creación de riquezas no depende más del trabajo de los hombres, estos morirán de hambre en las puertas del paraíso, a menos que se responda por medio de una nueva política de ingresos a la nueva situación técnica.”
René Passet lo dice en una fórmula lapidaria: “Lo que consideramos hoy redistribución secundaria se convertirá en distribución primaria” porque la generación de riqueza resulta de sistemas integrados “hombres-máquinas-organización” en los cuales la “contribución propia de cada uno ya no es mensurable”. “El producto nacional se convierte en un verdadero bien colectivo y la cuestión de la distribución no se plantea más en términos de justicia conmutativa sino de justicia distributiva.”
Redistribuir el trabajo, liberar el tiempo
“El tiempo de trabajo no ha dejado de ser reducido por las empresas y sigue siéndolo, mes tras mes. La patronal ha hecho de la reducción del tiempo de trabajo un modelo de gestión, pero un método que apunta a dar las empresas un dominio total del tiempo, el poder total sobre la vida de los prestatarios de trabajo. “En Francia, una empresa introdujo en 1996 el sistema “uno sobre cinco”. “Permite a los miembros del personal reducir su tiempo de trabajo en un día sobre cinco, una semana sobre cinco o un mes sobre cinco. Ese derecho al trabajo discontinuo, que en Francia es una política de empresa, en los Países Bajos y Dinamarca, es una política social, una elección de la sociedad. Los holandeses cuentan con la mayor proporción en el mundo, 37%, de activos a tiempo reducido. De la semana de dos, tres o cuatro días, al año de cuatro, seis o nueve meses, todas las opciones y todas las combinaciones son posibles.”
En Dinamarca, la ley de1993 le permite a todo asalariado tomar una licencia de un año, que puede fraccionar y extender a su gusto en el período de su elección. Durante su licencia, un desempleado tomará el lugar del asalariado que, por su lado, recibirá el 80 % de la indemnización de desempleo a la que tendría derecho si perdiera su empleo. Esta indemnización se eleva normalmente al 90 % del último salario, durante cinco años”..
“Es preciso recusar, igualmente, la tendencia a hacer con que el Estado asuma la responsabilidad integral por el individuo bien como a hacer que cada individuo asuma para si las necesidades inherentes al funcionamiento de la sociedad en cuanto sistema material. La identificación del individuo con el Estado y las exigencias del estado con la felicidad individual son las dos caras del totalitarismo”.
El pensamiento de Roger Godino
En su libro “Los siete Pilares de la Reforma”, antes de tratar el tema de la creación de empleos, el autor invoca el pensamiento de Jean Baptiste de Foucauld, cuando dice que “La cortina de hierro posterior a la guerra fría es el muro del desempleo” .
En su exposición, el autor señala que el progreso técnico es responsable por la ola de desempleo que sacude al planeta pero que, racionalmente, no puede ni debe ser condenado. Tampoco el comercio internacional, que facilita en los países la entrada de productos procedentes de regiones con bajos salarios. Ante tal situación, las salidas tendrán que buscarse en otras direcciones y señala, al respecto, una diversidad de alternativas que incluyen desde la reforma de las empresas hasta cambios en la legislación laboral y en las políticas tributarias. En este propósito, recomienda que los gobiernos, mediante políticas inteligentes, podrían reducir el costo del salario para estimular en los empresarios sus decisiones a contratar más trabajadores. No pudiendo rebajarse los actuales niveles salariales de bolsillo, propone bajar los costos asociados al salario y, en particular, aquellos asociados al sistema de salud. Enfatiza que la salud es cuestión de Estado y sus instituciones tendrán que asumir la total responsabilidad por instituir un sistema universal, común y obligatorio, a todos los ciudadanos. A partir de esta base, a financiarse con impuestos al igual que el sistema de Defensa o de Justicia, el Estado debería administrar la salud como si se tratara de una gran empresa asumiendo plena responsabilidad por su buena gestión.
Aboga también por reducir el tiempo de la jornada laboral para compatibilizar el crecimiento inexorable de la productividad del trabajo, con la ampliación de la tasa de actividad (oferta de trabajo) y la reducción del desempleo.”El debate sobre la reducción del tiempo de trabajo no nace hoy. La reducción del tiempo de trabajo es una larga tendencia de la economía que ha acompañado desde siempre el progreso técnico y el aumento de los ingresos. Mientras cada año se acrecienta la riqueza total que se produce, el trabajo se reduce con regularidad. Las 3.000 horas de trabajo anuales de comienzo de este siglo, se han reducido a 1.500 horas. Algunas previsiones permiten pensar que se llegará a las 1.200 o incluso a las 1.000 horas anuales.”
El pensamiento de E.F.Schumacher
Su libro “Lo pequeño es hermoso”, (small is beautiful), publicado en 1973 en su edición original en inglés y en 1983 en español, ha sido considerado un clásico por la literatura destinada a reflexionar sobre cambios posibles dentro del sistema social del capitalismo. En esencia, sustenta la necesidad de replantear las bases de las políticas de desarrollo priorizando el beneficio directo de los más necesitados. Su libro es un himno al desarrollo local, en base a medianas y pequeños emprendimientos empresarios. Con argumentos simples demuestra las falacias del progreso mediante equipamientos de alta productividad y tecnologías de punta cuando los países carecen de recursos de capital y, desde un punto de vista social y humanitario, la prioridad esencial es la de asegurar que las grandes mayorías puedan acceder a bienes elementales de consumo o a insumos esenciales para sustentar sus producciones. Entre sus principales recomendaciones destacan aquellas de liberar de impuestos a las grandes empresas a cambio de ceder acciones por la mitad de sus ganancias.
En su prédica sustenta que la base de la cooperación para combatir la pobreza debería focalizarse en llevar al interior de las comunidades aportes concretos para mejorar la educación, la organización y la disciplina grupal para dar consecuencia a decisiones colectivas. De centrar la cooperación sobre tales insuficiencias, será posible avanzar rápidamente en la superación de los graves problemas sociales que afectan a gran parte de la población mundial.
El autor focaliza la principal contradicción que genera el régimen de gran propiedad dentro del sistema social dominante y concluye que en la medida en que el estado financia la inversión en infraestructura, tanto física como en recursos humanos para beneficio directo del gran sector privado empresarial, las empresas deberían abrir su capital accionario y reembolsar al estado por tales aportes. El método de que el estado invierte en infraestructura, educación, salud, etc y las empresas privatizan las ganancias pagando impuestos al gobierno no funciona ni es justo pues las empresas recurren a mil formas de burlar sus compromisos tributarios y terminan recibiendo mucho más de lo que realmente reintegran por medios tributarios.
El pensamiento de Jeremy Rifkin
Su pensamiento, reflejado básicamente en su libro Fin del Trabajo remeció, con la fuerza de un volcán, las conciencias del mundo y alertó sobre procesos inexorables que la sociedad contemporánea no ha sabido, no ha querido o no ha podido resolver y que, como consecuencia, tarde o temprano, ocasionarán el caótico derrumbe del orden social vigente. Su pensamiento, naturalmente, no es ni pudo ser original. Desde el siglo XVIII, ya las primeras chimeneas del mundo, mientras exhalaban los residuos de la combustión del carbón, avivaban el pensamiento crítico anticipando penurias sociales por la crueldad de los procesos de acumulación primitiva. Marx en el siglo XIX, fue el filósofo que destinó su vida y obra a desentrañar los mecanismos del capitalismo y en sus libros que trascendieron al tiempo pudo advertir gran parte de los problemas que agobian el presente de la humanidad.
El autor analiza el tema del desempleo y sustenta la tesis de que es un problema actual sin solución, con graves efectos sociales que, en los países ricos, altera gravemente el orden institucional vigente y, en los países subdesarrollados, creará, todavía, más desesperanza, violencia y anarquía. En el libro que utilizamos para centrar su pensamiento destaca, con fundamentación irrefutable, las realidades del desempleo a escala mundial. Sin embargo, el mayor aporte de su pensamiento se concentra en sus proposiciones destinadas a instituir y perfeccionar en la vida de las sociedades organizadas, un tercer sector económico donde se puedan resolver los problemas sociales del desempleo y de la pobreza situados más allá de las soluciones que el mercado o los gobiernos puedan arbitrar.
En su extenso libro registra afirmaciones que, por su lucidez, merecen ser citadas literalmente:
“Si el talento, la energía y los recursos de cientos de millones de hombres y mujeres no se reconducen hacia objetivos constructivos, la civilización continuará, con toda probabilidad, su camino hacia la desintegración y la conformación de un estado de creciente violencia social y de carencia de ley, del que puede resultar muy difícil hacer el camino inverso. Por esta razón, encontrar una alternativa al trabajo formal en la economía de mercado resulta la tarea crítica de todas las naciones de la Tierra. La preparación para una era posterior a la de mercado requerirá una gran atención a la construcción del tercer sector y a la renovación de la vida comunitaria. A diferencia de la economía de mercado, que al basarse única y exclusivamente en el concepto de productividad posibilita la substitución de los seres humanos por las máquinas, la economía social se centra en las relaciones humanas, en los sentimientos de intimidad, en el compañerismo, en los lazos fraternales y en el sentido de responsabilidad social en la administración de los recursos, todas ellas cualidades no fácilmente reductibles o reemplazables por máquinas. Dado que las anteriores son características que no pueden ser asumidas por éstas, se hará necesario garantizar un refugio al que los trabajadores desempleados por la tercera revolución industrial puedan acudir para encontrar un nuevo significado y renovados propósitos para su vida después de que el posible valor agregado de su trabajo, en el mercado formal, se haya convertido en marginal o innecesario.”
4.2. El pensamiento social de la Iglesia Católica
Las ideas que sustentan la necesidad de reformar el funcionamiento de la Economía y programar la adopción de cambios graduales en la Distribución del Ingreso son compatibles con las nuevas corrientes del pensamiento social que circulan en la esfera internacional y particularmente, con las nuevas ideas que impulsa la Iglesia Católica. Al respecto, se observa con preocupación que tras los trastornos producidos por la II Guerra Mundial y después de 40 años de acelerada expansión y hegemonía del capitalismo financiero a escala mundial, nuevos hechos extraordinarios enmarcan su gran crisis actual – crónico desempleo en los países centrales, crisis financieras y de la deuda pública en diversos países del mundo, crisis de sobreproducción en países ricos, guerras neocoloniales, terrorismo, pobreza extrema en vastas regiones del planeta, destrucción de los recursos naturales, masivas manifestaciones anti sistema, etc. – son claros exponentes de que a escala mundial el proceso de globalización del capitalismo ha entrado en una nueva fase que requiere profundos ajustes para corrección de rumbos y estabilización.
A diario se potencia el capital financiero con nuevos instrumentos y mercados para productos exóticos y se agravan los nuevos procesos de concentración del capital vía megafusiones entre grandes empresas multinacionales. Como reacción paralela, crecen en todas las regiones del mundo los movimientos populares presionando por mejores condiciones objetivas de vida. La gravedad de la crisis actual ha llevado a los propios EEUU a aceptar no solo la intromisión del estado en el juego de la economía sino, más importante todavía, a reformar los sagrados sistemas de propiedad privada impulsando una mayor participación del Estado en la propiedad de Bancos y entidades financieras que requieran el auxilio de recursos públicos.
El ejemplo ya asumido por los EEUU fue también adoptado por un conjunto de países europeos y en el curso de los próximos años el mundo podrá asistir a la expansión temporal de tales correcciones para viabilizar la continuidad del propio sistema capitalista dentro de menores márgenes de inestabilidad. Sin la gigantesca y oportuna inyección de recursos financieros del estado en el sistema financiero privado, la crisis podría haber desmantelado las bases del propio sistema en la sociedad norteamericana. Esta misma filosofía de salvataje se viene desplegando en países europeos aunque todavía con menores resultados. De hecho, los acuerdos celebrados por el G20 en la ciudad de Londres en marzo del 2009 aluden a consensos entre países para inyectar en la economía global fondos equivalentes al 10 % del PBI mundial, potenciar roles de coordinación y control por parte del FMI y Banco Mundial, controlar las burbujas financieras, desdoblar la operatoria de los bancos forzando a sus propietarios a arriesgar sus propios capitales cuando operan actividades especulativas, eliminar los paraísos fiscales, supervisar las operatorias de los fondos de inversión, activar los mecanismos de regulación de las finanzas a escala global y controlar, por último, el pago de rentas extraordinarias a los administradores de las finanzas mundiales.
Todas las medidas acordadas por los miembros del G20 serán adoptadas por los gobiernos en el marco del propio sistema capitalista pudiendo llegar, naturalmente, a incorporar al estado en las estructuras de propiedad privada que regulan los sistemas financieros. Parte de los recursos monetarios necesarios para superar la crisis mundial actual provendrán de los propios gobiernos, es decir, de sus propios ciudadanos. Otra parte resultará de la ampliación de derechos especiales de giro previamente autorizados al FMI y el resto podrá ser pura emisión monetaria por parte de los estados nacionales.
En los comunicados ampliamente difundidos a escala global, ninguna referencia pudo insinuarse siquiera para alimentar especulaciones respecto a la posibilidad de apagar las luces del sistema vigente y avanzar en la construcción de un nuevo sistema económico-social alternativo. Las medidas propuestas tienen el solo propósito de mantener el cauce del capitalismo corrigiendo tan solo los últimos desmadres del sistema. A lo sumo, podrán instituirse nuevos mecanismos de coordinación y regulación bajo la directa hegemonía de las instituciones y países centrales del sistema.
Al respecto, es oportuno considerar las actuales expresiones de la alta dirigencia del Gobierno de China y de Rusia proponiendo a la comunidad internacional acciones concretas y oportunas para avanzar hacia un nuevo orden internacional centrado en un Poder Multipolar y en la ampliación de la red de monedas internacionales integrando junto al dólar de los EEUU otras monedas solventes para aseguren la permanente expansión del comercio mundial.
En el marco de una deliberada política de comunicación social destinada a inculcar en el mundo la imagen de unidad y vocación del capitalismo global para resolver los problemas ocasionados por la crisis internacional desatada por sus propios descontroles, los consensos logrados en el G 20, lejos de proponer y representar un cambio radical en la naturaleza del sistema social dominante, anticipan una nueva etapa de capitalismo real y financiero que podrá deslizarse hacia la conformación de dos escenarios alternativos: o se avanza hacia un capitalismo todavía más concentrado, sustentado en las mismas esencias del sistema actual aunque bajo el yugo de mayores controles y regulaciones o se va hacia una nueva era destinada a entronizar la justicia, a reducir la brecha social a escala mundial y a recuperar y potenciar los valores espirituales introducidos por la revolución protestante que en el siglo XVI sentó las bases del capitalismo moderno.
Mientras la primera alternativa agudizará las contradicciones sociales y podrá desplazar al mundo por caminos de tensiones de clases a escala global, la segunda alternativa podrá potenciar el reinado de los valores morales restableciendo las virtudes del trabajo creador, de la producción de bienes y servicios en vez de la producción de más dinero a partir del dinero, del sacrificio, de la lealtad, de la verdad, de la buena conducta, del cumplimiento de las normas establecidas y también de la solidaridad y la piedad entre los seres humanos.
Bajo la primera alternativa la economía post crisis apunta a configurarse como una economía global altamente concentrada, con mayor densidad de inversión productiva en desarrollo tecno-científico, particularmente en las áreas de la energía no convencional que posibilitará reducir en las estructuras de costos de producción la incidencia de la energía ampliando consecuentemente el grado de competitividad de la economía norteamericana. Bajo esta alternativa, no se contempla ningún explícito propósito a corto y mediano plazo de crear empleos y redistribuir ingresos hacia los estratos sociales más pobres. Por el contrario, el mundo avanzaría hacia un sistema bancario multinacional potenciado por procesos de absorción, eliminación o fusión de bancos de menor escala, con precios relativos del trabajo significativamente más bajos, con mayores niveles de plusvalía y con precios de la energía estabilizados en torno a la mitad del precio internacional 2008, con ocupación de regiones productoras de gas y petróleo abriendo espacios para la acción de empresas multinacionales más potentes y concentradas sin ningún compromiso explícito por potenciar el desarrollo social en las regiones más pobres ni asegurar la sustentabidad ecológica del planeta.
En este escenario global dominado por un capitalismo híper concentrado radicado en ciertos bloques de países y empresas trasnacionales, el mundo podrá asistir también a escenarios de nuevos conflictos para apropiarse o controlar el uso de recursos estratégicos de energía, bosques, tierras y agua dulce situados en determinadas regiones del mundo y que serán vitales en la propia sobrevivencia de la humanidad. A este respecto, la región sudamericana concentra una de las mayores dotaciones de tales recursos a escala mundial y no será extraño que la voracidad del capitalismo global quiera transformarla en principal botín de conflictos internacionales por la apropiación de sus recursos naturales.
En la nueva institucionalidad que sustentará el desarrollo del capitalismo en el futuro, el FMI y el Banco Mundial serán las organizaciones supremas del sistema financiero mundial y tendrán la responsabilidad de controlar y regular su funcionamiento para evitar la ocurrencia de desequilibrios tan agresivos como los que empañan la realidad del mundo en la actualidad. Los Bancos Centrales a nivel de los respectivos países seguirán funcionando, naturalmente, como eslabones de una sola cadena destinada a velar por la salud monetaria del sistema capitalista mundial y el dinero permanecerá como la principal mercancía apropiada por selectas minorías que continuarán dominando las realidades materiales del mundo. La tasa de ganancia del capital podrá recuperarse y elevarse en razón de la ampliación de la plusvalía generada por la caída de los salarios y de las materias primas a escala mundial. En este gran escenario, el capitalismo aplicado en China juega también roles determinantes.
Sin embargo, un horizonte de conflictos crecientes entre grandes empresas, países y comunidades locales podrá amplificar, en el próximo futuro, su tasa de volatilidad y su inestabilidad como consecuencia del incontenido instinto del gran capital por apropiarse a escala mundial tanto de recursos productivos estratégicos como de los escasos mercados con capacidad de compra todavía disponibles y no explotados.
Bajo esta alternativa, los ríos de dinero que los gobiernos inyectaron en la economía real durante los años 2009 – 2012, al fluir por las manos de los Bancos Centrales y redes internacionales de grandes bancos, tendrán el propósito de restablecer la salud financiera del sistema y, a partir de tal requerimiento, incentivar la prioritaria recuperación de la economía real financiando con generosidad la producción de las grandes corporaciones multinacionales y de las pequeñas y medianas empresas nacionales.
Lo que el G20 no puede explicar todavía es que tipo de mecanismos regulatorios utilizarán tanto los Gobiernos como los Bancos Centrales para que el financiamiento adicional pueda producir tres milagros simultáneos: en primer término, controlar la peligrosidad del sistema bancario liberando a los Bancos de los activos tóxicos que comprometen sus balances y capacidad de prestar y obligándolos a separar, societaria y patrimonialmente, sus unidades de negocios reales y financieros. Por esta última regulación del gobierno norteamericano la Banca quedaría imposibilitada de utilizar y arriesgar el dinero de los ahorristas para apalancar sus negocios de financiamiento; segundo, recrear confianza en la economía real, es decir en el mundo empresarial, para ampliar su demanda de crédito en mercados sin demanda real suficiente a fin de activar la producción, generar empleos y distribuir mayores ingresos a la población ocupada para ampliar su real poder de compra. Esto es, habilitarlas para honrar sus deudas y ampliar su demanda efectiva en los mercados. En tercer lugar, cómo imprimir aceleración extrema a los procesos referidos para que la economía mundial no penetre en largas y penosas etapas de depresión/deflación y logre reconstituir en el menor tiempo posible los circuitos de la recuperación y expansión económica.
Para dimensionar las inconsistencias y dificultades del próximo futuro, repárese que el G20 solo refirió la inyección de masivos recursos monetarios adicionales para superar la crisis pero dejó de recomendar a los Gobiernos el uso de los instrumentos de la política fiscal que posibilitarían reducir impuestos al consumo o ampliar la tributación sobre altas rentas no destinadas a la inversión productiva.
Como siempre ocurrió en toda economía de mercado, los riesgos de inflación que subyacen a la decisión de inyectar ingentes recursos monetarios podrá afectar severamente a las familias con ingresos derivados del trabajo y las aspiraciones de bienestar para amplios sectores sociales tendrán que postergarse por algún tiempo. Tales contextos podrán culminar en nuevos escenarios de violencia social eslabonando reacciones antisistemas a escala global. Las escenas que rodearon la cumbre del G20 en Londres 2009 y que fueron difundidas por la televisión a escala mundial, anticipan este posible futuro y las masivas reacciones sociales en el mundo árabe desataron también fuerzas políticas desconocidas destinadas, tal vez, a corregir, por la fuerza de la presión social, las inequidades del propio sistema capitalista en su etapa de plena globalización.
Conforme referido en páginas anteriores, la segunda alternativa que podría plasmarse a escala mundial en el cercano futuro está preñada de idealismo y buenas intenciones. Presupone el imperativo de volver a los preceptos de Martín Lutero y Juan Calvino para reinsertar en la sociedad contemporánea los valores fundantes de la reforma protestante que dio sustento al capitalismo europeo a partir del siglo XVI.
Quienes proponen tales destinos imaginan que avanzando por esta dirección el mundo del siglo XXI podrá valorizar nuevamente las virtudes de la honestidad de trato, del respeto entre las personas, del trabajo como instrumento de progreso y bienestar, del esfuerzo personal, de la ética de la palabra empeñada, de la justicia, del rol de las instituciones y de la imperiosa necesidad de avanzar hacia un mundo más justo mediante la contención de la codicia, la profundización de prácticas de solidaridad mediante la voluntaria transferencia de ingresos de quienes más tienen hacia sectores carentes y la fijación de límites a las prácticas de un capitalismo financiero desmadrado.
En la última y reciente encíclica del Papa Benedicto XVI de junio 2009, en el punto 36, se lee lo siguiente: “La actividad económica no puede resolver todos los problemas sociales ampliando sin más la lógica mercantil. Debe estar ordenada a la consecución del bien común, que es responsabilidad sobre todo de la comunidad política. Por tanto, se debe tener presente que separar la gestión económica, a la que correspondería únicamente producir riqueza, de la acción política, que tendría el papel de conseguir la justicia mediante la redistribución, es causa de graves desequilibrios.”
Al final del punto 37 dice que….” Para eso, es necesario que en el mercado se dé cabida a actividades económicas de sujetos que optan libremente por ejercer su gestión movidos por principios distintos al del mero beneficio, sin renunciar por ello a producir valor económico. Muchos planteamientos económicos provenientes de iniciativas religiosas y laicas demuestran que esto es realmente posible.”
En el punto 38 de la referida encíclica dice que “…. mi predecesor Juan Pablo II señaló esta problemática al advertir la necesidad de un sistema basado en tres instancias: el mercado, el Estado y la sociedad civil. Consideró que la sociedad civil era el ámbito más apropiado para una economía de la gratuidad y de la fraternidad, sin negarla en los otros dos ámbitos. Hoy podemos decir que la vida económica debe ser comprendida como una realidad de múltiples dimensiones: en todas ellas, aunque en medida diferente y con modalidades específicas, debe haber respeto a la reciprocidad fraterna. En la época de la globalización, la actividad económica no puede prescindir de la gratuidad, que fomenta y extiende la solidaridad y la responsabilidad por la justicia y el bien común en sus diversas instancias y agentes. Se trata, en definitiva, de una forma concreta y profunda de democracia económica…”
En el mismo punto 38 de la encíclica Caritas in Veritate, el Papa Benedicto XVI dice….“Junto a la empresa privada, orientada al beneficio, y los diferentes tipos de empresas públicas, deben poderse establecer y desenvolver aquellas organizaciones productivas que persiguen fines mutualistas y sociales. De su recíproca interacción en el mercado se puede esperar una especie de combinación entre los comportamientos de empresa, y con ella, una atención más sensible a una civilización de la economía. En este caso, caridad en la verdad significa la necesidad de dar forma y organización a las iniciativas económicas que, sin renunciar al beneficio, quieren ir más allá de la lógica del intercambio de cosas equivalentes y del lucro como fin en sí mismo.”
Desde una perspectiva histórica, vale resaltar que si el capitalismo del siglo XXI pudiera avanzar en el marco de las ideas referidas, el mundo podrá llegar a restablecer y actualizar los principios básicos del “pietismo”, movimiento moral y religioso destinado a perfeccionar la reforma luterana mediante la aplicación de su principio central: “en las cuestiones esenciales, unidad; en aquellas no esenciales, libertad; en todos los casos, caridad”.
Los principios y prácticas del “pietismo”, como movimiento religioso originado en la Alemania del siglo XVI, impulsaron en países centrales de Europa y, particularmente en Escandinavia, la configuración de sociedades más equitativas. Tales principios prevalecieron también en los orígenes de la formación espiritual de la sociedad norteamericana. En la práctica, el pietismo creó condiciones especiales de conciencia social que al situar sus fundamentos más allá de los preceptos religiosos del cristianismo, impulsó entre las familias ricas y pobres significativas transferencias de recursos que posibilitaron la gradual formación de sociedades más justas y solidarias.
Como lacerante contraste vale mencionar que en el mismo período histórico en que Europa y Escandinavia implantaban para el bien de sus comunidades los valores de la reforma protestante y del pietismo para cohesionar sus sociedades con mayores niveles de equidad, nuestra América era sometida a la violencia de un proceso de colonización articulado en el seno del capitalismo naciente con prácticas aberrantes, retrógradas y permisivas de abusos de poder que sentaron las bases de una cultura de injusticias sociales cuyos efectos todavía prevalecen. En efecto, en la plenitud del proceso de conquista española y portuguesa, sus respectivas coronas recompensaban con latifundios, derechos de encomienda, servidumbre y concesiones para el comercio interoceánico a quienes en nombre del rey y de la iglesia violentaban, colonizaban y explotaban el trabajo de los pueblos nativos.
Ante la imposibilidad de prever científicamente cual de las dos alternativas antes referidas podrá marcar las huellas del futuro, sería posible sustentar, en el terreno de las predicciones, que el mundo, en una síntesis dialéctica superadora, podrá encontrar, en el futuro distante, un nuevo camino de estabilidad y progreso basado en la convergencia de los dos escenarios anteriormente referidos. Los fundamentos de tales predicciones son los siguientes:
Los gobiernos de los países centrales, en su afán de superar la crisis actual, ya decidieron potenciar, como estrategia de salida a escala global, los pilares de un capitalismo más concentrado y hegemónico. Conforme ya referido en páginas anteriores, tal solución, para ser eficaz, requerirá, de algún modo, en los diversos países, la imposición de la fuerza, del paso del tiempo y de la resignación y paciencia en las grandes mayorías sociales.
Si tales requisitos no llegaran a conformar los requerimientos de los pueblos, el mundo asistirá, en el próximo futuro, al agravamiento de la cuestión social dentro de escenarios de creciente inestabilidad institucional, no solo en los países emergentes sino, principalmente, y esto será lo más importante, en el seno de los países centrales del propio capitalismo global. En este contexto, que probablemente cristalizará y alcanzará su cima en el curso de los próximos 10 años, la inminencia de un cataclismo social expandido, podrá crear, finalmente, las condiciones necesarias para el renacer de las mismas fuerzas morales que, en su origen, imprimieron vitalidad y mesura al capitalismo post reforma del siglo XVI.
La masificación y globalización de la protesta social en los próximos años, aunque no llegue a cristalizar todavía las condiciones previstas por Trosky en su Tesis de la Revolución Permanente para el triunfo del socialismo, podrá crear, muy probablemente, las condiciones necesarias para institucionalizar, a escala global, el control y la regulación social de los instintos desmedidos de codicia del capitalismo global. De este modo, todo aquello que los movimientos de la Reforma en el siglo XVI impulsaban en el plano de las ideas y de las conciencias y no pudieron lograrlo para condicionar los límites morales del capitalismo emergente a fin de asegurar su viabilidad y permanencia, será posible concretarlo en el curso de los próximos años.
En efecto, las convulsiones sociales que podrán acontecer en el futuro cercano a escala mundial terminarán imponiendo límites definitivos a la degradación social y ambiental que provoca la vigencia hegemónica del capitalismo globalizado y nuevos mecanismos de consenso y regulación tendrán que institucionalizarse a escala internacional. Tales procesos, aunque puedan transcurrir en el curso de largos períodos de tiempo, permitirán a la humanidad enriquecerse de experiencias y avanzar, una vez más, por la inexorable etapa histórica de mutación y perfeccionamiento de sus sistemas sociales.
Frente a la amplitud de escenarios posibles que contempla el próximo futuro y a las profundas diferenciaciones programáticas existentes entre las dos vías posibles de capitalismo analizadas en este capítulo, los países latinoamericanos tendrán que explicitar sus concepciones y definir los caminos a seguir para reconstruir sus economías en progreso y equidad.
4.3. El grito de los “indignados” a escala mundial
Desde las primeras reuniones del Foro Social Mundial en la ciudad de Porto Alegre, Brasil, los ciudadanos del mundo sintieron la necesidad de participar en la vida política de sus respectivos países forzando a que sus autoridades de gobierno asuman actitudes y responsabilidades compatibles con la dignidad de las personas y la defensa de sus derechos inalienables de bienestar, trabajo, libertad, dignidad. Los discursos del Foro Social Mundial, en cada una de sus sesiones anuales, reiteran la oposición de los pueblos al liberalismo y capitalismo global dominante en todas las regiones del mundo. En sus ruidosas manifestaciones decidieron enfrentar y cuestionar al Poder financiero, al Poder Económico y en consecuencia, al Poder de los medios de comunicación y de aquellos Políticos que en diversos países del mundo centraron sus responsabilidades de gobierno en complacer las ambiciones de riqueza material de quienes integran las clases dirigentes.
Las experiencias de revueltas sociales impulsadas por la fuerza de las ideas propagadas en cada una de las ediciones del Foro Social Mundial se multiplicaron en diversas regiones del mundo desde los primeros años del siglo XXI y, con las reiteradas manifestaciones de crisis del capitalismo cobraron renovadas energías. La brutal quiebra de algunos de los más grandes Bancos en los EEUU; su repercusión inmediata sobre Islandia y la monumental crisis por las hipotecas y burbujas financieras terminaron paralizando el crecimiento económico en diversos países europeos. El reclamo social de cientos de miles de “indignados” pasó a conformar la coreografía obligada de la resistencia civil en la casi generalidad de las principales ciudades del mundo.
La crisis internacional desatada por la codicia del capitalismo financiero siguió su curso y, después de haberse instalado en las ciudades europeas, llegó a El Cairo y a las más importantes ciudades del norte de África. Simultáneamente, la revuelta ciudadana se instalaba también en las principales ciudades de América Latina. Santiago, Buenos Aires, Sao Paulo, Bogotá, México, Lima fueron focos ardientes que expresaban los reclamos ciudadanos por mejores condiciones de institucionalidad, gobierno, bienestar, trabajo y dignidad.
Si bien se reconocen todas aquellas críticas que destacan la falta de unidad y especificidad en la larga lista de reclamos que los “indignados” levantan sonoramente contra los gobiernos, es preciso entender que ningún pueblo del mundo tiene la directa responsabilidad de hilvanar y redactar un Programa Alternativo de Políticas Públicas destinado a defender la dignidad y el bienestar de las personas. Su gesta concluye en la protesta, en sus múltiples manifestaciones contra los abusos de poder que los gobiernos ejercitan y en la elección democrática de mejores gobernantes.
4.4. Decisiones políticas de los países del Pacífico para remodelar el Capitalismo
Por último, como información complementaria, vale consignar también los recientes acuerdos celebrados en el seno del Octavo Foro Económico Mundial sobre América Latina, reunido en Lima, Perú, en abril del 2013. Lo innovador de aquel Foro fue el explícito reconocimiento de la necesidad de reformar el sistema capitalista para impulsar una nueva dinámica que posibilite compatibilizar las necesidades de la sociedad con los requerimientos del mundo empresarial privado. En otros términos, enfatizaron la necesidad de redefinir el capitalismo para entenderlo como plataforma destinada a satisfacer las necesidades humanas, generar trabajo y riqueza en beneficio de todos: de los clientes, empleados, dueños y particularmente de los jóvenes que fueron quienes exigieron este cambio con mayor intensidad. Participaron de aquel Foro, los Presidentes de Chile, Perú, Colombia, Panamá y Méjico junto a una diversidad de representantes de organismos y empresas internacionales.
4.5. Liberar las Regiones del Control Político-burocrático del Gobierno Central
En su libro “El fin del Estado-nación, Kenechi Ohmae trasmite audaces previsiones al sentenciar que los estados nacionales ya estarían muriendo para todos los efectos prácticos. No solo han perdido la capacidad de controlar sus tasas de intercambio y su moneda: ya no generan verdadera actividad económica y perdieron su papel de partícipes decisivos en la economía global. Antaño fueron eficaces agentes de creación de bienes y se han convertido en ineficaces agentes de distribución de riqueza, cuyos destinos dependen cada día más de opciones económicas que se deciden en otros lugares. Cuatro grandes fuerzas – capital, corporaciones, consumidores y comunicaciones – se combinan para usurpar el poder económico que una vez tuvo el estado nacional. Entre los Estados-región que en la actualidad alcanzan reconocida potencia económica se destacan los casos de: Cataluña/norte de Italia o la unidad Hong Kong/parte de China continental o la unidad Singapur/partes de Malasia e Indonesia. Los nuevos Estados-región se caracterizan por integrar mercados con poblaciones entre 5 y 20 millones de habitantes que se vinculan entre sí mucho más que con los estados nacionales en que se insertan y que constituyen mercados esenciales de las grandes corporaciones internacionales”.
Desde esta nueva visión sobre la geopolítica-económica las reformas de la economía impulsarán nuevas Políticas Públicas destinadas a descentralizar el Poder de decisión hacia las regiones sin menguar, naturalmente, los necesarios vínculos de dependencia institucional con el Estado Nacional y las instituciones de Gobierno situados en el centro del país. Las nuevas tendencias podrían sintetizarse en los siguientes propósitos:
• Transformar los roles del estado nación de agente intermediario en estado catalizador de iniciativas regionales
• Otorgar mayor autonomía a los estados regiones mediante leyes apropiadas para lanzarse hacia la economía mundial como ventanas para atraer inversiones, industrias, información, innovaciones tecnológicas, inversores,
• Inducir a las provincias a unificar sus potencialidades para salir en conjunto ampliando nexos de cooperación y busca de inversiones en el exterior
• Norte de Italia, Barcelona, Sur de Italia, Hong Kong, Shanghay, Glasgow
• Cuesta más un pasaje Tokio Okinawa que Tokio-Los Angeles o Chicago
• Se compra en una región por catálogo desde una tienda o una fábrica en Chicago, por ejemplo; se autoriza el envío por correos privados; se paga con tarjetas de crédito; se comunican por 0-800 sin costos o por internet y correos electrónicos, se consultan enfermedades por correo electrónico a granes hospitales del mundo;
• Es mas inteligente autorizar a las provincias a negociar la creación de líneas aéreas para volar hacia destinos cercanos a sus fronteras que pasar por el centro del país para mantener los monopolios de las empresas nacionales,
• En vez de esperar del estado nacional que transfiera ayuda financiera a las provincias, la realidad del mundo actual debería inducir a las regiones a preparar nucleos empresarios con visiones audaces de explorar el mundo en busca de inversones para conseguir la radicación de inversiones dentro de las regiones, generar empleos, y ampliar los ingresos y el bienestar.
5. La Tesis de las Tres Economías y su impacto en las relaciones sociales
Un nuevo ordenamiento para instituir la economía social-comunitaria, producirá, necesariamente, cambios substantivos en las relaciones sociales. En primer término, la reducción del desempleo y la eliminación de la pobreza reducirá, gradualmente, la incidencia de las extremas diferenciaciones sociales tornando más democrática la vida en sociedad. Adicionalmente, si bien comprometerá mayores aportes tributarios a los sectores sociales de altos ingresos deducibles de futuros impuestos permitirá elevar, a mediano y largo plazo, la tasa de ganancia del capital en la medida en que aquellos resultados mejorarían el clima de negocios, con mayor estabilidad y gobernabilidad, impulsando el crecimiento económico del país. Tales efectos, pasado algún tiempo, incidirán significativamente en la reducción del tráfico de drogas, comercio de estupefacientes y otras lacras sociales asociadas a contextos de extrema pobreza.
En segundo lugar, su vigencia eliminará de cuajo las fuentes perversas de captación de una abusiva plusvalía pues eliminará de inmediato la posibilidad de utilizar el desempleo, la explotación del trabajador y la degradación ambiental como fuentes primarias de acumulación. Tales circunstancias inducirán al capital a buscar en la reinversión, en las nuevas tecnologías y en las innovaciones de organización las fuentes permanentes para acrecentar sus ganancias. De hecho, tales situaciones ya se reproducen en países nórdicos europeos, Canadá, Australia situados entre aquellos más avanzados del mundo.
En tercer lugar, la progresiva consolidación de una economía social-comunitaria reducirá gradualmente las expresiones de un abusivo uso del capital en actividades de intermediación comercial y financiera destinadas a especular y succionar excedentes vitales de trabajadores, pequeños empresarios y productores. De igual modo, mediante apropiada regulación económica, los gobiernos tendrán que disciplinar y forzar la radicación de los grandes monopolios y emporios comerciales en los bordes de las grandes ciudades a fin de asegurar al interior de los barrios urbanos la permanencia de aquellos negocios de escala media y pequeña que tradicionalmente fueron los pilares de una sociedad estructurada con menores diferenciaciones sociales. Diversos países desarrollados ya adoptaron esta legislación.
Una cuarta observación de alta significación se relaciona con el impacto que la implementación de la Tesis de las Tres Economías podrá desencadenar sobre algunos gobiernos donde sus autoridades locales, regionales o nacionales están acostumbradas a ejercer el Poder desde posiciones cercanas al despotismo. En efecto, bajo el imperio de formas tradicionales de organización dual de la economía, tales gobiernos, abusando del Poder, lograron fácilmente atomizar y anestesiar el Poder Social frenando su cristalización, elegir representaciones políticas funcionales-dependientes y cooptar interesadas adhesiones de estratégicos sectores empresariales privados. Bajo tales condiciones, parte significativa de la renta nacional queda apropiada por selectas minorías de la sociedad o alimenta prácticas de corrupción en la alta administración pública en cuanto amplios sectores sociales atomizados, anestesiados y controlados solo pudieron mantener el derecho a compartir destinos de pobreza.
En escenarios donde predominen situaciones de abuso de Poder como la descrita, es comprensible que la adopción de la Tesis de las Tres Economías podrá enfrentar severa resistencia por parte de las Nomenclaturas partidarias o de autoridades menores de Gobierno. En efecto:
a) Su adopción podrá reducir el Poder arbitrario de las burocracias del Estado a nivel local, municipal y provincial donde sus autoridades, por ejemplo, abusando del Poder de representar al Estado, presionaron y condicionaron históricamente las decisiones de los pobladores locales. Por tales razones, podrán reaccionar con recelo ante las nuevas políticas de Estado que patrocinen la apertura de la economía hacia el sector privado y requieran la conformación de núcleos técnicos calificados en los espacios regionales dotados de la facultad de formular diagnósticos y avanzar en la formulación y coordinación de la ejecución de Programas y Proyectos de Desarrollo Local.
b) Una Economía social-comunitaria, libera a los desempleados y pobres del Poder arbitrario del Funcionario que representa en el Municipio la Autoridad del Estado. Por imperio de la Tesis, el hombre pobre podrá transformarse en un trabajador de vida digna con todos los beneficios que podrá otorgarle la nueva legislación sin depender visceralmente de la voluntad y magnanimidad del político local.
Así como en el terreno político, jurídico-institucional la vigencia de una Constitución asegura que las acciones de un Poder Ejecutivo encuentren en el funcionamiento del Poder Legislativo y del Poder Judicial su propio control y equilibrio, así también la vigencia constitucional de la Tesis de las Tres Economías posibilitará administrar, con equidad y racionalidad, el Poder decisorio en materia económica-productiva entre Autoridades del Gobierno, Sector Privado Empresarial y Sociedad Civil. Para tales propósitos resultará esencial asegurar la adopción de normas y regulaciones para el progreso económico y la equidad mediante la eficaz acción del Estado en materias específicas, la gestión de Políticas de estímulos al sector privado para ampliar la producción y la inclusión en los mercados sociales de trabajo productivo de amplios sectores desempleados. La clave que posibilitará tales resultados radicará en asegurar desde el Estado la vigencia de políticas macroeconómicas con estabilidad monetaria y una administración fiscal responsable dotada de mayor capacidad operativa para administrar crecientes niveles de ingresos tributarios y un responsable gasto público.
Por último, la vigencia de un nuevo sistema de organización social estructurado sobre la base de tres regímenes económicos y jurídicos convergentes, creará condiciones objetivas apropiadas para que, en sus respectivos ámbitos operativos, junto a la economía real, puedan desenvolverse también sistemas monetarios complementarios para potenciar los procesos de transformación y desarrollo local. De hecho, la Economía social-comunitaria también podría potenciar sus operaciones de producción e intercambio administrando, junto a la moneda nacional de curso legal, monedas complementarias diseñadas en función de especificidades determinadas por la cultura y la geografía de las regiones.
Conforme ya referido en páginas anteriores para las familias en situación de desempleo o insuficiencia de ingresos, la institucionalización de un Sistema con Tres Regímenes Económicos complementarios les permitiría recibir bienes y servicios necesarios a su vida digna bajo la garantía del estado pero este derecho tendría, como rigurosa contrapartida, la responsabilidad de los desempleados para incorporarse a trabajos productivos comunitarios diseñados técnicamente por equipos especializados y destinar esfuerzos personales para elevar sus niveles de capacitación técnica.
Para que el capitalismo pueda estabilizar su mecánica de funcionamiento mediante la propiedad privada, las empresas y la libertad de mercados, tendrá que asegurar, como condición de equidad, que los impuestos transferidos al estado serán suficientes para financiar los costos de las políticas de inclusión social. Caso contrario, la sociedad tendrá el derecho inalienable de experimentar nuevas formas de organización económica a fin de instituir relaciones sociales compatibles con el bienestar colectivo. En tiempos de globalización, la permanencia del capitalismo, en consecuencia, exige concebir la institucionalidad y las formas de organización social y económica como variables de ajuste. Desaparecerá, de este modo, la práctica de utilizar la exclusión social y la pobreza para tal finalidad.
Las dimensiones de una Economía Social-Comunitaria quedarán determinadas por los grados de eficacia que presenten las economías pública y privada. Cuanto más dinámica y generadora de empleos productivos y renta pueda ser la economía privada tanto menor serán las dimensiones de la economía social-comunitaria. La experimentación cotidiana de una gestión pública descentralizada y diferenciada con tres regímenes económicos complementarios, constituirá, en si misma, una valiosa contribución para ampliar la eficacia operativa del gobierno y la conciencia crítica de la sociedad.
El tiempo en que funcionen los mecanismos de una economía social-comunitaria tendrá que ser aprovechado por el gobierno para ampliar la producción, crear riqueza y generar los empleos necesarios en los mercados sociales, pero, además, para educar y capacitar a las familias previendo su sano tránsito hacia la economía privada de libre mercado cuando las circunstancias del país así lo permitan. Esta conceptualización asume, sin embargo, que un cierto núcleo duro de desocupación permanente podrá permanecer en el ámbito de esta economía.
El día en que los principios enunciados puedan aplicarse como método de gobierno, la exclusión, el desempleo y la pobreza dejarán de ser las llagas de los países latinoamericanos y las variables de ajuste del sistema capitalista. Por el contrario, la racionalidad del estado en el gasto público, el crecimiento sustentable de la producción social, producto de la inclusión productiva, la regulación de la tasa de ganancia vía políticas tributarias y la flexibilización en las formas de organización social pasarán a ser, en el futuro, las variables que posibilitarán el ajuste permanente del sistema social dominante en los moldes institucionales de repúblicas democráticas.
Con la adopción de la Tesis la sociedad podrá cristalizar su Poder Social destinado a legitimar y controlar al Poder Formal (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) y el Poder Real, al inclinarse ante su potestad por representar el único Poder verdadero y permanente, tendrá que consensuar la apropiación relativa de la Renta entre los diversos sectores sociales para preservar y potenciar las riquezas del país y ampliar perspectivas de un mejor futuro para las próximas generaciones.


PARTE II
Economía social-comunitaria y los Proyectos de Desarrollo Local
Para implementar concretamente la Tesis de las Tres economías, después de su institucionalización mediante legislación apropiada, los países requerirán superar una diversidad de etapas de organización y estudios específicos. A título de una mera esquematización se identifican a continuación, aquellas más relevantes:
1. Regionalización de las Economías Nacionales
Para avanzar en su implementación concreta, la Tesis de las Tres Economías requiere regionalizar el país y conformar macroregiones y microrregiones de actuación como el camino más corto y racional para llegar a los Proyectos de Desarrollo Local donde las intenciones de los gobernantes movilizan directamente las energías de la población para la consecución de objetivos concretos de progreso y bienestar.
A este respecto, todo país presenta, por lo general, una diversidad de regiones y microregiones con grados diversos de desarrollo. En aquellas con alto grado de desarrollo capitalista caracterizadas por un accionar eficiente de las instituciones del Estado en la provisión de los servicios sociales esenciales y, paralelamente, por el buen funcionamiento de una nutrida red de pequeñas, medianas y grandes empresas de origen nacional o internacional, el Gobierno se limita, por lo general, a mejorar aspectos parciales de la infraestructura física habida cuenta que los problemas de orden social, por lo general, no alcanzan magnitudes de significación y se cuenta, sobre todo, con el buen funcionamiento de los mercados y del sistema financiero público y privado.
Por el contrario, en diversas microrregiones de países latinaomericanos, sus pobladores presentan crónicas insuficiencias en materia de producción, de infraestructura física, de empleos productivos, de ingresos monetarios y disponibilidad de servicios sociales básicos. En tales situaciones, la presencia de las instituciones del estado es insuficiente o prácticamente desconocida y amplios sectores poblacionales padecen carencias vitales. ¿Qué y cómo hacer para comandar desde el Gobierno acciones consistentes y eficaces para dinamizar la economía de tales microrregiones movilizando la participación de pequeños productores, empresarios, desempleados y pobladores locales?
Para comenzar, todo país requiere elaborar mapas delimitando sus regiones y microrregiones, caracterizando en cada una de ellas sus principales potencialidades y problemas relevantes para que las autoridades de gobierno y las comunidades locales puedan definir y organizar sus niveles de intervención y participación en materia económica, social e institucional. En el caso de Argentina, las microrregiones urbanas y rurales que presentan situaciones de mayor precariedad se sitúan en el Conurbano bonaerense, en la periferia de las grandes ciudades del centro del país y, especialmente, en torno a las pequeñas ciudades y pueblos de las provincias del noroeste y nordeste del país.
Entre las informaciones prioritarias que los gobiernos requieren sistematizar para evaluar las posibilidades y urgencias de su intervención en estas microregiones figuran aquellas relativas a su demografía, a los niveles de desempleo y pobreza existente, al grado de equipamiento institucional preexistente, a la infraestructura física e institucional disponible, al potencial productivo de la microregión tomando en consideración la dotación de recursos naturales disponibles y la capacidad de trabajo de las redes de productores y empresas ya existentes o en proceso de incorporación. Por último, será necesario estimar el grado de urgencia que en cada microregión presentan las carencias básicas relativas a saneamiento básico y servicios sociales esenciales. Adicionalmente, será necesario disponer de Estudios específicos a fin de completar la etapa de diagnósticos regionales. Entre aquellos de mayor relevancia, destacan los siguientes:
a) identificar las principales características socioeconómicas de las familias en estado de desempleo:
b) estimar la composición de la oferta de mano de obra disponible, por edades, sexos y niveles de calificación;
b) identificar sus múltiples habilidades, oficios, vocaciones y profesiones;
c) caracterizar los tipos de necesidades sociales que informa la población;
d) estimar los tiempos que las familias disponen para desenvolver actividades comunitarias;
e) estimar las necesidades de capacitación profesional que expresan las familias.

2. Preparación preliminar de los Proyectos de Desarrollo Local diferenciando:

2.1. PDL de Producción y empleo

Destinados a Diversificar la oferta productiva, elevar el empleo y generar más
ingresos para la población, movilizando para ello, a la masa de desocupados y a la
comunidad de productores rurales y estructuras empresarias para proceder,
gradualmente, a la recuperación de la pequeña y mediana producción agropecuaria,
a la reapertura de fábricas cerradas, a la reactivación de plantas industriales con
elevada capacidad ociosa.

2.2. PDL para la creación de infraestructura productiva
Destinados a recuperar o crear infraestructura comunitaria, como caminos vecinales,
plantas de almacenaje, frigoríficos, curtiembres, fábricas de raciones, silos,
depósitos, centrales de mecanización, equipos de transporte, recuperación de
sistemas de riego, viveros comunitarios, etc.
2.3. PDL de Desarrollo Socio-cultural.
Destinados a Elevar la calidad de vida de la población mejorando la oferta de
servicios públicos a cargo de las intendencias y poniendo en condiciones de uso, la
infraestructura social preexistente en la micro-región. Se incluyen dentro de esta
categoría la serie de Proyectos que los gobiernos municipales podrán impulsar para
garantizar seguridad personal, familiar, comunitaria; racionalizar su oferta de
servicios públicos esenciales, como saneamiento básico, dotación de agua, cloacas,
gas, telefonía, obras de pavimentación, tratamiento de residuos y las redes de
equipamientos colectivos de las ciudades integradas por vías de acceso, caminos
vecinales, arborización, construcción de ferias y mercados, escuelas, hospitales,
centros comunitarios, complejos culturales y deportivos, etc.
3. Selección definitiva de los Proyectos de Desarrollo Local para cada Macroregión estableciendo prioridades temporales.
Será una tarea eminentemente política que requerirá formalizar consensos en cada macroregión entre autoridades de carácter local, regional y nacional.
4. Institucionalización de las Políticas y Proyectos de Desarrollo Regional-Local
Competerá al Gobierno nacional crear los organismos rectores del Desarrollo en cada una de las Macroregiones del país, dotarlos de suficiente capacidad técnica operativa y, a partir de su normal funcionamiento, avanzar en las tareas destinadas a la identificación, formulación y ejecución del rosario de Proyectos de Desarrollo Local que Gobiernos y sociedad determinen implementar. Para asegurar la eficaz implementación de la cadena de PDL en cada macroregión del país, será preciso crear y poner en funcionamiento, un conjunto de Mecanismos de Articulación y Coordinación que posibiliten modelar y sincronizar el funcionamiento de un conjunto de instituciones de orden nacional y local a fin de que sus operaciones regulares puedan realizarse garantizando la necesaria complementariedad, oportunidad y escala operativa que demanda el buen funcionamiento de los Proyectos de Desarrollo Local. En la Parte III de esta Ponencia se especificarán tales mecanismos
5. Alternativas de Financiamiento para los Proyectos de Desarrollo Local

Los Gobiernos disponen de diversas alternativas para poner en marcha Políticas destinadas a impulsar una Economía Social-Comunitaria con sus Proyectos de Desarrollo Local. Entre aquellas más frecuentes, se destacan las siguientes:
1. Reasignación de fondos públicos dispersos en diversas partidas presupuestarias y concentración en Instituciones que asumirán el comando de esta Política.
2. Racional la Política Tributaria y elevar la eficacia de los Programas de Fiscalización y Administración Tributaria para reducir la evasión impositiva.
3. Racionalización rigurosa del Presupuesto Nacional, con eliminación de gastos no esenciales y postergación de obras prescindibles.
4. Política Fiscal y Tributaria para iniciar, con recursos financieros nacionales, un Programa de Transferencias Financieras desde los sectores sociales de altos ingresos hacia los sectores sociales vulnerables.
5. Negociar con Organismos Internacionales asistencia técnica y financiamiento para perfeccionar la Gestión institucional-administrativa mediante la formación de Regiones, Microregiones y Formulación y ejecución de Proyectos de Desarrollo Local.
Focalizando tan solo el extraordinario potencial existente en torno a la alternativa referida en el punto 4, sigue, a continuación , un simple ejercicio numérico destinado a ilustrar, en carácter de ejemplo, el potencial de un Programa Nacional destinado a impulsar Transferencias de Ingresos entre sectores sociales. Se asume que un Programa Modelo podría transcurrir durante un período de 4 años. El cuadro siguiente estima, para un país hipotético, la población comprendida dentro de cada uno de los tres sectores que integran la sociedad: el de Altos Ingresos, el de Ingresos Medios y el de Bajos Ingresos. Adicionalmente, informa sobre los coeficientes de Apropiación del Ingreso asociados a cada uno de los sectores demográficos referidos. El ejemplo refleja dos posiciones temporales: la inicial, y aquella factible al finalizar el período de cuatro años.

Supuestos:
1) Para el año base la población del país X se estima en 36 millones de personas y un PBI de 400.000 millones de pesos. Se asume una tasa de crecimiento de la economía del 6% y un crecimiento demográfico anual del 1,25%.
2) Se asume que el gobierno toma la decisión política de que al final de un período de gobierno de cuatro años, se redujera en 4 puntos el coeficiente de apropiación de la renta por parte del estrato de altos ingresos en cuanto los estratos de medios y bajos ingresos incrementan su participación en un 1 y 3 %, respectivamente.
3) Todas las familias con ingresos inferiores a 1.000 pesos mensuales están en situaciones de pobreza.
4) Cada 1 % de transferencia anual de rentas desde un sector de altos ingresos representa, en el caso del ejemplo, 4.000 millones de pesos.
5) La renta transferida no se entrega directamente a cada beneficiario sino que se destina a financiar Programas de Desarrollo Local orientados básicamente, a crear empleos productivos y eliminar la pobreza.
6) Se asume que un Ente Regional responsable por la ejecución de una cadena de Proyectos de Desarrollo Local utilizará el financiamiento generado por las “transferencias” para sustentar la implementación de los diversos PDL.
Las relaciones entre los ingresos medios de los quintiles ricos y pobres, tras 4 años de aplicación de esta política de redistribución de rentas, se habrían reducido de 13.5 veces en el año 1 a 7.14 veces en el año 5 (resulta de dividir el resultado de 54/20 en 4/20 respecto al valor resultante de dividir 50/20 en 7/20) en cuanto las relaciones de ingresos entre los estratos altos y medios pasarían de 3.86 a 3.47 veces. La relación entre los estratos medios y bajos pasaría de 3.5 a 2.05 veces modelando una sociedad internamente menos desigual. Las estimaciones referidas revelan los cambios en la distribución a partir del principio general de que, durante el período, todos los estratos incrementarían sus niveles absolutos de ingresos.
A partir de los datos referidos, se estima que en el 5º año, los cambios en la distribución del ingreso que se proponen elevarían el promedio mensual per cápita en el estrato de bajos ingresos de 185 a 392 pesos; en el de ingresos medios, de 648 a 802 pesos y en el de altos ingresos, de 2.500 a 2.800 pesos. Asumiendo que las familias de todos los estratos se integran, en promedio, con 4 miembros, los ingresos medios mensuales habrían sido, en el año Cero, de 740, de 2.592 y de 10.000, para las familias integrantes de los estratos de ingresos bajos, medios y altos, respectivamente, en cuanto habrían llegado, al final del cuarto año, a 1.568, 3.208 y 11.200 pesos, respectivamente.

En el marco de las proyecciones referidas, a partir del 5º año, el estrato de altos ingresos habría incrementado su apropiación, en términos absolutos, en un 12 % (3.590/30.000) respecto a los valores del período original aunque, en términos relativos, se haya reducido en un 7.40 %, (4/54 %); el estrato medio, habría ampliado su participación relativa en la apropiación de la renta en un 2.38 % (1/42) pero, en términos absolutos, habría incrementado sus ingresos en un 23.8% respecto al momento inicial (1.851/7.778) y el estrato de bajos ingresos habría amplificado su participación relativa en un 75 % pasando de 4 a 7 % pero, en términos absolutos, la expansión de su renta habría alcanzado un 111 % respecto al momento inicial. (2.480/2.222). Con las cifras expuestas, después de un período de 4 años, el país podría superar todos sus problemas de pobreza ampliando la capacidad de sus mercados y estabilizando el crecimiento de su economía. En efecto, los ingresos per cápita en cada uno de los diferentes estratos en el año 0 fueron de 185, 648 y 2.500, respetivamente. Sin embargo, al finalizar el cuarto año, sus niveles de ingreso per cápita habrían alcanzado los valores siguientes: 392, 802 y 2.800, respectivamente proporcionando, de forma elocuente, evidencias numéricas de haber superado totalmente las situaciones de pobreza dominantes en el Estrato de Bajos Ingresos en su año cero.
Lo que los números señalan, en definitiva, es que los países podrán contener, en su propia sociedad y en las finanzas de sus estratos poblacionales de medios y altos ingresos, las fuentes potenciales de recursos esenciales para dinamizar el crecimiento de su economía y resolver los problemas sociales. Tal vez será cuestión de acordar con los Partidos Políticos, representantes parlamentarios en el HCN y sectores sociales de altos ingresos la posibilidad de que un Programa de Transferencias Voluntarias de Ingresos para resolver a corto plazo los problemas más graves de la pobreza y la exclusión pudiera realizarse como pago a cuenta de futuros impuestos. Un período de 5 a 10 años podría ser acordado para implementar tales acuerdos.
Resta mencionar que la ausencia de Políticas de Redistribución de Ingresos y de Programas de Desarrollo Local concentrados en microregiones de pobreza, termina comprometiendo la estabilidad y gobernabilidad de los países afectando, necesariamente, la dinámica de crecimiento productivo. Los procesos que a diario registran los medios de comunicación enfatizando la radicalización de los conflictos sociales confluyen en días y semanas de paros, huelgas, cortes de rutas y demostraciones de violencia que afectan necesariamente la economía y enrarecen la convivencia ciudadana.
Destinar recursos internos y externos para financiar Programas de Desarrollo Regional y Local con la finalidad explícita de resolver los problemas del desempleo y la pobreza, conforman, por sobre todo, expresiones de racionalidad y preservación de la paz social por parte de Gobiernos y sectores de altos ingresos que pueden disponer de excedentes financieros. El desempleo y la pobreza e indigencia terminan erosionando la gobernabilidad de los países abriendo camino al desborde y violencia social.
Parte de las naturales resistencias que provoca una propuesta de redistribución de los ingresos radica en que los sectores de altos ingresos se niegan a transferir voluntariamente rentas personales a gobiernos cuya imaginación en materia de políticas sociales se agota en programas inconsistentes de asistencialismo social o cuando los recursos transferidos por el sector privado para finalidades sociales se reducen o diluyen en tramas complejas de corrupción.

ANEXO

Proyecciones de Ingresos en los diversos Estratos Sociales


PARTE III
Mecanismos de Articulación entre las Políticas Nacionales y los Proyectos de Desarrollo Local

Trátase, por sobretodo, de dotar a un país de la organización institucional necesaria para atender con eficiencia y simultáneamente, los requerimientos del Desarrollo Nacional, Regional y Local. La ejecución simultánea y eficiente de una multiplicidad de PDLs en diferentes regiones de un país, requerirá, en efecto, de una ajustada maquinaria institucional-administrativa preparada con elevada capacidad operativa. Las principales decisiones y mecanismos operativos necesarios se refieren a continuación:
2. Mecanismos de Articulación y Coordinación Institucional a Nivel Nacional
• Designación del o de los Ministerios que participarán en las actividades de Planeamiento descentralizado a escala macroregional y local;
• Asignación de recursos humanos y presupuestos suficientes en las Instituciones que tendrán directa participación en la ejecución de los PDLs.
• Definición de las instituciones responsables por la actualización de los Mapas de “potencialidades productivas” y asistencia técnica en los PDLs.
• Asignación presupuestaria a los Ministerios responsables por la administración de los PDLs con sus respectivas especificaciones por Proyectos.
• Autorización a los Bancos Oficiales para atender requerimientos financieros de entidades públicas, productores y empresarios procedentes de áreas cubiertas por los PDLs.
• Coordinación con Agencias de Comercio Exterior para impulsar las exportaciones desde los PDLs.
• Dotación presupuestaria en Ministerios de Desarrollo Social para atender los requerimientos de los PDLs en materia de: educación, salud, obras de saneamiento básico, previsión social, y programas de empleos.
• Dotación presupuestaria al Ministerio de Obras Públicas para ejecutar la suma de Programas y Proyectos de Infraestructura Productiva y Social incluidos en los PDRs.
• Dotación presupuestaria para asegurar en las Regiones el pleno funcionamiento de los Sistemas Integrados de Desarrollo Regional (SIDER) incluyendo sus áreas complementarias de Programación, Ejecución y Formación de cuadros para el Desarrollo local. En microrregiones con fuerte contenido rural, los mecanismos de ejecución, bajo formas empresariales cooperativas, privadas o comunitarias podrán organizarse para desenvolver, simultáneamente, un conjunto integrado de funciones a fin de atender los requerimientos de los productores. El Modelo de Centro de Servicios Rurales Integrados (CENSERIS) que se incluye en las páginas siguientes, ha sido diseñado para atender tales requerimientos.

3. Mecanismos de Articulación y coordinación a Nivel Regional-Local:
3.1. Estructura orgánica de un Sistema Integrado de Desarrollo Regional (SIDER)
La nueva estructura institucional operativa que se propone instalar en una región para activar sus procesos de transformación y desarrollo regional integran una diversidad de nuevas instancias de gestión y ejecución. En su conjunto, integran un SIDER, esto es, un Sistema Integrado de Desarrollo Regional, las siguientes estructuras:
– Un área de participación social de carácter deliberativa y propositiva denominada Asamblea Regional.

– Un área de carácter político con capacidad de decisión denominada Consejo Regional, integrada por los Intendentes de cada municipio de la región. Su rol principal será transformar las proposiciones emanadas de las respectivas Asambleas Regionales en decisiones políticas y programáticas, verificar su puesta en marcha y activar los mecanismos de coordinación con las instituciones de carácter provincial y nacional pertinentes para asegurar su real implementación.

– Un área técnica, denominada Núcleo Técnico de Programación y Proyectos. Constituirá la base profesional interdisciplinaria capaz de elaborar estudios básicos, programas y proyectos para el desarrollo regional. Sus roles principales serán preparar los informes de evaluación socio-económica, para consideración de la Asamblea Regional y poner, en lenguaje técnico, las determinaciones de la Asamblea y del Consejo Ejecutivo Regional integrado por los Intendentes de la Región elaborando, para tales propósitos, la serie de documentación, programas y proyectos necesarios. Capítulo especial del amplio espectro de responsabilidades técnicas, será la preparación del Presupuesto Regional Participativo.

– Un área de ejecución, integrada por diversos instrumentos de gestión a ser creados e implantados en el ámbito de cada región. Su propósito esencial será poner en marcha las decisiones asumidas por el Consejo Regional.

En las siguientes páginas se caracterizan cada uno de los principales instrumentos de programación y ejecución que podrán utilizarse para dinamizar las economías de las regiones enfatizando su carácter meramente ilustrativo. Huelga señalar que en cada país y región, el diseño institucional a ser finalmente adoptado por las Autoridades de Gobierno resultará de atentas evaluaciones de sus propias características estructurales y de la suma de consensos consagrados por sus principales actores sociales e institucionales.

3.2. Representación de un Sistema Integrado de de Desarrollo Regional. SIDER.
El cuadro siguiente refiere el Mecanismo institucional-administrativo que podrá funcionar en cada Macroregión a fin de integrar la administración de los procesos de Formulación y Ejecución de PDLs. Contiene cuatro áreas esenciales: de participación Social, de Decisión Política, de Estudios y Programación y de Ejecución. Siguen aclaraciones sobre sus respectivos contenidos.

En esta gráfica, las tres primeras columnas integran los mecanismos de Formulación y Programación. Refiere una primera área de Participación Social donde participan y deliberan las instituciones y actores sociales que expresan lo que podría realizarse en beneficio de la Región. Tales procesos acontecen en el ámbito de una Asamblea Regional de carácter deliberativo y propositivo. La segunda área es la de Decisión Política sobre las Políticas y Proyectos de desarrollo regional-Local. La integra un Consejo Ejecutivo Regional formado por los Intendentes de cada uno de los Municipios que integran la Región. La tercera área, denominada de Estudios y Programación, refiere la existencia de un Equipo Técnico Permanente que conducirá las tareas técnicas de formulación de Proyectos y Presupuestos operativos. Este Núcleo funcionaría como Secretariado Técnico permanente de la Asamblea y del Consejo Ejecutivo Regional. Por último, la cuarta columna refiere los diversos mecanismos de ejecución que podrán requerirse para activar los procesos de desarrollo en una región.
Dentro de esta columna, el primero, denominado CENSERIS, Centro de Servicios Rurales Integrados, reproduce un modelo empresarial operativo destinado a administrar la diversidad de actividades que puede requerir una región para dinamizar sus procesos de producción, transporte, transformación agroindustrial, comercialización y distribución final a centros de consumo. Podrá conformarse como un organismo de naturaleza jurídica cooperativa o comunitaria aunque también podrá organizarse como simple Ente Público Regional o bien como institución mixta, de naturaleza privada, integrada por empresarios privados y Gobiernos Locales.
El segundo mecanismo de ejecución que figura en la gráfica refiere el funcionamiento de redes de experimentación y validación tecnológica como servicio permanente de apoyo a la producción. Por lo general, se trataría de coordinar y articular los servicios de instituciones tecnológicas preexistentes, de carácter público, para orientar sus servicios de forma compatible con las vocaciones productivas de la región. El tercero instrumento de ejecución refiere el funcionamiento de un Parque Regional Inteligente. Su existencia puede ser necesaria y conveniente cuando una región adapta un Parque preexistente o construye uno, específicamente, para fines recreativos, educativos y demostrativos respecto a las potencialidades productivas de la propia región.
Su estructura arquitectónica y la distribución funcional de la superficie del parque permite presentar en carácter meramente demostrativo, pequeñas parcelas representativas de las potencialidades productivas de la región. La importancia de un PRI se acrecentaría en regiones donde la circulación de turistas, alumnos de colegios primarios y secundarios y público en general por las diversas secciones del Parque posibilita acrecentar conciencia ecológica y ambiental sobre los recursos físicos de la región. Adicionalmente, proporciona información sobre las potencialidades productivas para invertir recursos financieros en proyectos productivos destinados a ampliar la capacidad productiva de la región.
Hasta el presente, la construcción de un PRI no ha logrado superar su etapa de mera conceptualización. En un Concurso Internacional de Arquitectura organizado por la Universidad de Miami en el año 2006, destinado a evaluar Proyectos alternativos para el diseño arquitectónico de un Parque temático situado en una región de Argentina, el Proyecto enviado por una empresa consultora argentina – en la que el autor pudo aportar sus ideas para integrar en el diseño una visión económica – mereció el primer premio internacional. El resto de los instrumentos de Ejecución que figuran en esta última columna serán comentados al final de la próxima gráfica.

3.3. Conjunto de instituciones necesarias al Desarrollo Regional-Local

La Gráfica 2.3 reproduce, al igual que la gráfica 2.2, otra forma visual de representar el conjunto de instancias decisorias (instituciones) que podrá requerir una macroregión para impulsar, en su territorio, la ejecución de la cadena de Proyectos de Desarrollo Local. La representación gráfica aparece bajo el título genérico de Casa Regional.
El Centro de la Gráfica refiere la necesidad de instalar y operar un NPC (Núcleo de Programación y Coordinación) ya referido en la parte baja de la tercera columna de la gráfica anterior bajo el título de Núcleo Técnico Permanente. En el segundo círculo concéntrico aparece la Mesa de Enlace para cumplir roles de enlace entre el NPC y la Asamblea Regional, referida en el tercer círculo y también ya referida en la primera columna de la gráfica anterior.
En el cuarto círculo se registra la instalación de un CENSERIS. El quinto círculo incorpora, en su parte superior, la instalación de cuatro tipos de Bancos especializados para administrar los servicios que requiere el desarrollo de la región. Un primer tipo refiere un Banco de Proyectos; el segundo, un Banco de Trabajo; el tercero, un Banco de Tierras y el cuarto, un Banco Intermunicipal para financiar pequeños proyectos de inversión. El sexto círculo concéntrico refiere, en su semicírculo superior, el funcionamiento de Bancos integrantes del sistema financiero; en su semicírculo inferior, registra el funcionamiento de un Centro permanente de capacitación. El séptimo círculo concéntrico, alude a la conveniencia de establecer un centro de Negocios cubriendo otras gamas de actividades no incluídas en el funcionamiento normal de los CENSERIS. Finalmente, la gráfica inserta en su último círculo concéntrico la acción de un organismo destinado a impulsar las actividades culturales y a funcionar como un Centro de Comunicación Social al servicio de toda la región. Resta mencionar que por razones de espacio, no fue posible incorporar, en esta versión de la Tesis de las Tres Economías, mayores precisiones sobre la diversidad de instrumentos y mecanismos organizativos referidos en las gráficas precedentes. Sin embargo, tales precisiones fueron ya publicadas en otras publicaciones especializadas del Autor.

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16 de julio 2013

Octubre 2012

Manuel Figueroa

Una evaluación de los diferentes gobiernos que administraron el país en el curso de las últimas décadas nos dice que la violencia, la hiperinflación, la convertibilidad, la privatización del estado, el ajuste ortodoxo, la crisis social extrema, una salvaje y regresiva devaluación, y finalmente, un collage de políticas reales y virtuales, voluntaristas, improvisadas y contradictorias fueron las estelas que dejaron en el curso de los últimos 50 años en cuanto el país acentuaba su involución y la sociedad penetraba en conos de sombra que apagaban su futuro. Surgen dos observaciones:

•todos los Presidentes que administraron el país tuvieron el mismo final: dejaron sus gobiernos en cuanto el país real experimentaba el agravamiento de los indicadores de desempleo, pobreza, inflación, endeudamiento y violencia social.

•todos fracasaron por la reiteración de la misma causa: ninguno de los gobiernos referidos aplicó los programas de ajuste sobre las fortunas situadas en las alturas de la pirámide social. Tampoco se empeñaron en racionalizar el gasto público, ampliar la capacidad operativa de las instituciones y recomponer los equilibrios macroeconómicos que la gobernabilidad del sistema requería. Todos mantuvieron la cultura del endeudamiento crónico y ajustaron hacia abajo presionando sobre las últimas defensas de la sociedad hasta inducir su reacción desesperada. La experiencia referida no fue exclusividad de los últimos gobiernos civiles. Desde mitad del siglo XIX, con muy pocas excepciones, Argentina reprodujo la misma mecánica de ajuste en la dinámica de las relaciones sociales para forzar gobernabilidad.

El plexo axiológico del Poder Conservador en el seno de un mundo sustentado en el liberalismo, dio contenido y forma a la Matriz Original de Poder que impulsó el nacimiento de Argentina como nación independiente. Con el tiempo, cristalizó los genes de una Cultura del Poder que históricamente mantuvo su hegemonía sobre las conductas de gobiernos y sociedad. Aquella Cultura, cual fortaleza blindada, cerró a las grandes mayorías las puertas de acceso al Poder y permaneció como defensa del orden establecido al interior de las estructuras y superestructura de la sociedad argentina. Su rol esencial fue seleccionar e imponer la Elite Dirigente y condicionar su acción para preservar y acrecentar, dentro del sistema social imperante, los históricos privilegios de la clase social dominante. La Constitución de 1853 fue su espejo.

Entre 1860 y 1930, mientras el comercio mundial fue altamente demandante de la producción pampeana, el país tuvo progreso económico y avance social. En todo este período, los gobiernos recurrieron al financiamiento externo para compensar desequilibrios en la macroeconomía, modernizar Buenos Aires y ampliar la infraestructura física necesaria al crecimiento de la producción destinada básicamente al comercio exterior, a sabiendas que su reembolso – aunque no sus beneficios – recaería sobre las espaldas de la población de todo el país y, en particular, sobre sus grandes mayorías sociales. En los estudios Póstumos de Alberdi ya se denuncia aquella actitud.

A partir de la crisis del capitalismo en la década de los 30, el mundo comprimió y reestructuró los mercados de productos agropecuarios. Argentina fue forzada a reducir la potencia de sus nexos de inserción comercial y, por una pluralidad de conocidas razones, nunca pudo movilizar las energías de su sociedad para diversificar en profundidad su matriz de producción, ganar competitividad en actividades secundarias y terciarias, generar empleos y rentas, elevar la productividad del trabajo para asegurar niveles crecientes de progreso e integración social. Con la excepción de las administraciones conducidas por Perón, Frondizi e Illía, los sucesivos gobiernos administraron los desequilibrios de la economía profundizando el endeudamiento externo y aplicando políticas tributarias y monetarias que afectaron, básicamente, los ingresos y el consumo derivados del trabajo antes que las rentas y ganancias del capital. Esta cultura de endeudamiento crónico e inequidad social predominó hasta el presente y se expresó rígidamente en la configuración que adoptaron las políticas públicas.

Mientras las puertas de la fortaleza del Poder permanezcan cerradas, en la población crecerá la tensión social por entrar, independientemente de quienes sean los gobiernos que administren y cuidan sus entradas. Cual ironía de la historia, debe entenderse que este proceso es inexorable en la medida en que la propia expansión del capitalismo a escala mundial multiplica, en todos los rincones del mundo, las condiciones tecnológicas de información necesarias para impulsar a los pueblos a requerir y exigir mejores condiciones de bienestar. Lo expuesto no es, en consecuencia, un fenómeno exclusivo de la sociedad argentina.

Lo que sí configura una particularidad argentina, a diferencia de lo que ocurre en países vecinos, es que las tensiones sociales crecientes acontecen en un escenario institucional inmutable, históricamente caracterizado por una monopólica configuración del Poder Real anclado en la región central del país, en la Presidencia de la República y en los centros dominantes del capitalismo mundial. Por tales singularidades el Poder y sus gobiernos de representación no tuvieron que compartirlo ni negociarlo con otras regiones, sectores sociales ni grupos económicos del interior del país. De hecho, la región central siempre generó el mayor excedente de la producción, las rentas de las aduanas, la mayor concentración demográfica, los votos y la cantera electoral de la representación parlamentaria transformando al Federalismo en una raquítica y formal parodia institucional. El carácter menos autoritario y más democrático bajo el cual se ejerce el Poder de los gobiernos en países como Chile y Brasil fue consecuencia de la mayor porosidad de su Poder central, determinado por la geografía y por la histórica necesidad de compartirlo con otras regiones y sectores económicos dentro de sus respectivos países.

A lo largo de nuestra historia, el Poder Conservador, para preservar sus intereses materiales, cristalizó una Cultura del Poder que influyó y condicionó directamente la acción de los gobiernos. Pero también afectó las conductas de la sociedad argentina. Los genes de aquella Cultura, insertos en las raíces culturales que dieron origen al ser nacional, permanecieron activos hasta los días de hoy y se reprodujeron en el tiempo por medio de las Elites Políticas Dirigentes que imprimieron en la praxis de las instituciones un estilo autoritario de gobernar, con tendencias al despotismo, absolutismo, verticalismo, nepotismo y centralismo. Antes que el conocimiento, la moral y el riguroso respeto a la Constitución, la mentira y la corrupción integraron, en amplios tramos de nuestra historia, el método instituido para administrar la cosa pública. Tamañas deformaciones aparecieron independientemente del carácter militar o civil, radical o peronista de los diferentes gobiernos argentinos.

Aquella Cultura del Poder, al condicionar en su propio beneficio la acción de los gobiernos, proyectó imágenes negativas sobre la moral pública que influyeron en la conducta de la sociedad inoculándole los genes de la desconfianza y del escepticismo sobre toda acción oficial. Por tales resultados, Argentina cristalizó una singular realidad institucional en la que sus gobiernos permanecieron aislados y carentes de todo sustento social transformándolos en presa fácil de los intereses y voluntad del Poder Conservador. Por tales circunstancias, la sociedad terminó concentrando sus energías hacia adentro de si misma para potenciar las virtudes del individualismo extremo. Consecuencias positivas y negativas resultaron de tal comportamiento:

Lo positivo se configuró cuando, a sabiendas de que ninguna ayuda relevante podría esperarse del gobierno, muchos argentinos, en base a un enorme esfuerzo individual, potenciaron sus talentos en los mundos de las ciencias, de las profesiones, de los oficios, de las artes, de la cultura, de los deportes, logrando resultados destacados que merecieron amplio reconocimiento internacional. Lo negativo surgió cuando el excesivo individualismo terminó diezmando los afanes de participación social y limitando la maduración de sentimientos colectivos. Tales circunstancias explican las extremas dificultades que la sociedad argentina encuentra para aunar sus energías a fin de impulsar la construcción de un Proyecto común de nación.

En sincronía con la intensa globalización del capitalismo durante el último cuarto del siglo XX, Argentina asistió a la formación de Gobiernos propensos a transformar sus roles de representación como Poder Formal con la finalidad de asumir nuevas funciones como Poder Real ganando autonomía decisoria en directo beneficio grupal, partidario o personal. En el ejercicio de sus nuevos roles, desmantelaron el poder militar, debilitaron las instituciones republicanas de control para ampliar su espacio de discrecionalidad, pactaron la privatización de sectores importantes de la economía nacional, persistieron en la práctica de atomizar dentro del país el Poder Social emergente dificultando su cristalización y desplegaron conductas ajenas a la norma constitucional y a los compromisos asumidos ante la propia ciudadanía

El análisis precedente revela una realidad sin teoría y un país sin destino pues la separación entre gobierno y sociedad fue el escenario de una dolorosa involución y refiere la inexistencia de un Poder Social organizado, único Factor dotado de la legitimidad y potencialidad necesaria para limitar, armonizar y reorientar la acción de los gobiernos y de todos los intereses sectoriales hacia la reconstrucción de un país en progreso y equidad para todos. Si como sociedad no logramos organizar y movilizar una porción significativa de Poder Social para transformarlo también en Poder Real, el país no podrá procesar el recambio medular de su Elite Política Dirigente, condición esencial para impulsar políticas públicas en aras de su desarrollo integral. Jubileo o Réquiem serán los himnos posibles del próximo futuro. Ojalá podamos entendernos a tiempo.

16 de julio 2013

Agosto 2012

Manuel Figueroa

Una reflexión global sobre la dinámica de los cinco ciclos históricos identificados en el Editorial del mes de julio 2012, nos posibilitó comprender que Argentina, en el transcurso de sus 200 años de historia, se mantuvo orgánicamente amarrada a un sistema de inserción internacional cuya intrínseca inestabilidad le obligaba a adoptar en su interior mecanismos flexibles de administración para acomodar sus estructuras productivas conforme fueron las mutaciones experimentadas en el orden internacional del capitalismo. Tales ajustes implicaron, necesariamente, elevado costo social que fue soportado, básicamente, por los sectores más débiles de la sociedad. La Argentina del siglo XIX nació y permaneció hasta el presente en el seno pujante de un sistema social capitalista que abría sus puertas al mundo para anunciar su etapa imperial bajo el liderazgo de Inglaterra. Con el correr de los años, el capitalismo se transformó en sistema social hegemónico a escala mundial y sus permanentes mutaciones internas forzaron adaptaciones en países dependientes condicionando su gobernabilidad y el progreso y bienestar de sus poblaciones.

En la actualidad, el sistema capitalista sustentado en una extraordinaria acumulación de capitales, en un incesante progreso tecno-científico y en la multiplicación de los instrumentos financieros, alcanzó los límites extremos de la globalización en términos geográficos, temporales y espaciales. Como sistema hegemónico, logra, cada día más, ampliar la producción con menos ahorro real y menos mano de obra. Esta dinámica en el proceso de acumulación genera crecientes procesos de inequidad social que obliga a los gobiernos a destinar ingentes recursos públicos para paliar sus consecuencias. En países periféricos como Argentina, las mutaciones referidas pusieron al descubierto la debilidad de sus estructuras productivas, la insuficiencia del proceso de ahorro-inversión nacional, la crónica debilidad de las pequeñas y medianas empresas privadas, la hegemonía que imponen las grandes empresas multinacionales y la escasa capacidad operativa de las instituciones del estado para resolver la cuestión del desempleo generándose severas consecuencias en materia social y económica.

En lo social, el crónico desempleo, la pobreza y la exclusión configuran una realidad sin teoría y todavía los gobiernos no logran adoptar políticas públicas apropiadas para su eliminación. En el Informe Situación de la Población en Argentina, publicado por PNUD-UNFPA, 2009, se registra que el desempleo según edades y niveles de ingresos reproduce resultados dramáticos: en la población con edades comprendidas entre 15 y 29 años que integra el quintil más pobre, la tasa de desempleo alcanza un 31,7 %. El 86,7 % de los incluidos en este quintil no realiza aportes jubilatorios. En el segundo quintil de ingresos, la incidencia de la desocupación y falta de aportes alcanza al 20,4 % y el 64,5 %, respectivamente; en el tercer quintil, 18,5 % y 52 %; en el cuarto quintil, 11 % y 34,2 %. Finalmente, en el quinto quintil, la desocupación alcanza al 4,8 % y la falta de aportes jubilatorios al 24 %.

La continua expansión de los precios de bienes esenciales y la permanencia de un amplio segmento de mano de obra en condiciones de informalidad laboral desplazan del mercado a grandes sectores de la población ampliando peligrosamente la faja de la pobreza y exclusión social. Diversos estudios refieren que en la actualidad, un 30 % del total de su población – alrededor de 12 millones de argentinos – permanecen bajo grados diversos de pobreza por insuficiencia de ingresos y/o de empleos.
Manteniendo hasta el presente una política económica ortodoxa y conservadora, sin cambios relevantes en las relaciones sociales ni en su marco tributario ni en la diversificación de la estructura productiva, el país no logra eliminar el desempleo ni el trabajo informal. La subocupación, el desempleo y la insuficiencia de ingresos afectan, en la actualidad, a 5 millones de trabajadores, esto es, por lo menos, a 10 millones de personas. ¿Quiénes asumen en el país la responsabilidad por crear empleos productivos en la medida en que la sociedad lo necesita?

Las instituciones del Poder Ejecutivo a nivel nacional, provincial y municipal no pueden continuar funcionando como fuentes creadoras de empleos so pena de deformar, por obesidad, aún más, la capacidad operativa del estado. En los últimos 10 años, por este mecanismo ya se crearon un millón de puestos de trabajo, en blanco y en negro. La gran empresa multinacional no dinamiza sus inversiones en el país ni genera empleos en la dimensión que la sociedad requiere pues sus programas de inversión no alcanzan la escala necesaria y comportan tecnologías intensivas en capital con limitado impacto sobre la generación de empleo. La mediana, pequeña y micro empresa argentina presenta escaso dinamismo en la medida en que no logra resolver sus problemas de financiamiento, de mercado y de competitividad. Presentan extremas dificultades para blanquear siquiera la nómina salarial. Consecuentemente, presentan severas insuficiencias para generar empleos en blanco en la proporción que la sociedad lo requiere. Por su parte, los pequeños productores rurales, forzados por agresivos procesos de concentración de tierras y capitales en el agro, dejan sus tierras y su profesión aventurando nuevas vidas en ciudades sin horizontes de futuro.

Los jóvenes en Argentina totalizan aproximadamente un 25 % de la población del país. Según estudios del Fondo de las Naciones Unidas para la Población, la tasa neta de escolarización en la Argentina del 2006 era tan solo del 63,4 % y los excluidos del sistema escolar con edades comprendidas entre los 18 y 22 años totalizaban un 53,2 %. Entre los jóvenes de 13 a 17 años, un 11,6 %.

En lo económico, los impactos conjuntos del desempleo y la inflación reducen, cada vez más, el poder de compra de la masa salarial privando a los mercados internos de desempeñar roles de aceleración para dinamizar el desarrollo. Si bien es cierto que durante los años 2003-2011 el Gobierno pudo impulsar esta modalidad de crecimiento incentivando tanto cuanto pudo la expansión del consumo como vector de desarrollo interno, los datos de la actual realidad económica y fiscal desestiman la posibilidad de su continuidad. A escala global, el mundo acumula sobreproducción sin realización comercial pero a pesar de tales restricciones, las empresas trasnacionales no frenan su expansión y continúan penetrando en los países para captar recursos reales y financieros y participar o controlar sus negocios de comercio exterior induciendo a sus gobiernos a abrir sus mercados internos para ampliar la escala de sus operaciones financieras y comerciales.

Según el INDEC, en 1993, dentro de las 500 grandes empresas del país, las de capital nacional fueron 281 en cuanto las que en sus capitales registraban participación extranjera sumaban 219; en el 2001, el proceso de desnacionalización ya se había intensificado y los números de la encuesta registraron 175 y 325, respectivamente; en el 2010 los números reflejaron aparente estabilidad pues registraron 176 y 324, respectivamente. Sin embargo, el proceso de desnacionalización se había intensificado bajo otras formas de expresión. En efecto, mientras en 1993 el INDEC registraba que la participación de las 500 más grandes empresas en el valor agregado total según origen del capital había sido de un 62 % para las empresas con capital extranjero y un 38 % para aquellas con participación nacional; en el 2010 llegaron al 81 % y 19 %, respectivamente. Finalmente, el mismo informe el INDEC registró que mientras en el 2010 el valor agregado por cada puesto de trabajo asalariado aportado por las empresas de capital nacional fue de 214.300 pesos, en las empresas con capital extranjero aquel valor fue de 533.700 pesos.

Durante los últimos 50 años, con gobiernos militares y civiles, de todos los signos partidarios, los sectores sociales vinculados al trabajo perdieron significativos ingresos mientras las selectas minorías expandieron sus márgenes de apropiación: en cuanto la clase trabajadora se apropiaba de algo más del 50 % en la década de los 50, hoy percibe menos de un 30 %. Perdió 20 puntos de ingresos y, en la actualidad, cada punto del ingreso nacional representa 4.000 millones de dólares. En aquel mismo período, los indicadores de pobreza y desempleo triplicaron su importancia y las relaciones de ingresos entre deciles ricos y pobres, según información oficial del INDEC, pasaron de 12,07 en el primer trimestre de 1974 a 30,15 en el primer trimestre del 2007.

Desde la perspectiva vital de las familias, poco importan los datos de la macroeconomía ni la salud de los fundamentos económicos que tozudamente reconoce la academia. Los hechos relevantes que realmente interesan a la sociedad, más allá de cualquiera discusión bizantina sobre los méritos de las políticas económicas ortodoxas o heterodoxas, siguen siendo dos: el coeficiente de apropiación del ingreso que retuvo cada estrato social a lo largo del tiempo y el nivel del desempleo existente en un momento determinado.

16 de julio 2013

Julio 2012

Manuel Figueroa

La secuencia natural de los cinco ciclos históricos – ya referidos en nuestra editorial de Julio 2012 – por donde transitó la historia argentina, tuvo como hilo conductor la formación y preservación del Poder Conservador, núcleo central de la Matriz de Poder Real que, en carácter hegemónico, influenció la dinámica de la sociedad argentina. Para no confundirnos en el amplio escenario de las ideas, es preciso enfatizar que en esta región de América, una vez que la riqueza minera del Alto Perú acentuó su declinación, la historia del proceso de acumulación de capitales mediante la explotación de tierras y mano de obra esclava, criolla y nativa durante el tiempo colonial y buena parte del siglo XIX no solo fue la historia en la cual se construyó la riqueza de los agronegocios de exportación cuyo esplendor permanece hasta el presente. Fue también la historia del núcleo duro del Poder Conservador cuya hegemonía predomina aun. En su época dorada, la riqueza asociada al comercio exterior agropecuario produjo la etapa de esplendor y progreso material y cultural que recuerda el país. De hecho, fue la estrella que iluminó la Argentina durante la segunda mitad del siglo XIX y apagó sus reflejos recién a partir de la gran depresión del año 29. La Cultura del Poder fue su expresión y su instrumento y, por su acción sistémica a lo largo de 160 años de historia, gobiernos y sociedad construyeron los destinos del país de forma compatible con su preservación. La construcción histórica de la trampa que actualmente estrangula a la sociedad argentina se procesó a lo largo de cada uno de sus ciclos históricos y sus particulares connotaciones fueron las siguientes:
El I Ciclo (1810-1853/60) de la historia Argentina fue el escenario nacional donde provincias del interior y Buenos Aires pelearon en luchas fraticidas con miles de muertos, por definir donde residiría el Poder de organizar y definir los destinos del nuevo país. La historia registró en detalle la esencia de aquellos conflictos y su veredicto final fue que el Poder para organizar los destinos del país debía residir y permanecer en Buenos Aires y región central. La solución reproducía, nuevamente, la situación colonial con una única diferencia: en vez de España, debía ser Buenos Aires la sede del Poder que comandaría el destino de la joven nación. Buenos Aires era la única región que pudo incubar e impulsar la formación de una clase dirigente articulando los intereses de la oligarquía terrateniente y de la burguesía comercial portuaria con el gran capital internacional comandado por la Inglaterra de los siglos XVIII y XIX.
Cual ironía de la historia, Argentina ponía en evidencia que los pueblos y regiones donde se consumaron las batallas contra el poder español, no serían los pueblos y regiones que finalmente controlarían el Poder de gobernar el país. Todos los conflictos, guerras y muertes que abonaron el suelo de la patria y nutrieron el mundo de las ideas de independencia, hasta Ayacucho y Caseros, tuvieron que rendirse ante la fuerza bestial del poder económico y financiero parapetado en Londres y Buenos Aires. El primer ciclo, en consecuencia, terminó cuando el Poder Conservador de la provincia de Buenos Aires y región central asumió formalmente el Poder de gobernar a toda la nación en procura de alcanzar, prioritariamente, los objetivos definidos y compatibles con sus propios intereses.
El II Ciclo (1853/60-1912/16) fue el ciclo de Europa e Inglaterra en la Argentina. Fue, de hecho, el escenario temporal dentro del cual la íntima asociación de intereses internos y externos para potenciar la producción, procesamiento industrial y comercialización internacional de productos agroalimentarios, tuvo la histórica misión de impulsar el esplendor y el progreso económico y social de la Argentina chica, confinada, básicamente, en torno a la región central del país. Por la naturaleza de las inversiones de infraestructura que la región central y el puerto precisaban para multiplicar y exportar las riquezas primarias del país, también se abrieron – aunque en escalas significativamente menores – alternativas de producción y progreso económico y social en las regiones del interior del país. Adicionalmente, por la inexorable funcionalidad de las inversiones y por la sensibilidad, visión, talento y honestidad de algunos de los primeros gobernantes del país los programas de alcance sanitario, educativo y cultural, aunque en menor intensidad, también beneficiaron a ciudadanos residentes en las regiones del interior. Dentro del II Ciclo, la inmigración masiva de familias europeas crearon un nuevo contexto social dentro del cual germinaron en el país nuevas ideas para organizar a los sectores sociales más vulnerables vinculados al trabajo a fin de impulsar un progreso más equitativo.
Fue al interior de este II Ciclo cuando en la última década del siglo XIX detonaron las tensiones entre grupos económicos vinculados al Gobierno de Juarez Celman y el país experimentó las secuelas de la revolución del 90. Mala praxis gubernamental, corrupción desmedida, desprecio secular por la cuestión social y laboral, incapacidad para cubrir compromisos externos, irresponsable manejo de la política monetaria y otras causas crearon el contexto necesario para la crisis terminal que 30 años de liberalismo extremo habían producido. Las crecientes presiones sociales por reformas laborales y una mayor participación ciudadana en la vida política del país acorralaron al poder conservador forzando la reconstitución de sus gobiernos y su compromiso con adoptar las medidas necesarias para ampliar la vida política y social del país. Al cumplirse tales compromisos con la llegada a la Presidencia de la República del primer gobierno Radical, finalizó el II Ciclo de la historia argentina y el Poder Conservador tuvo que ceder, temporalmente, su hegemonía sobre los destinos del país.

El III Ciclo (1912/16-1955) fue el período histórico dentro del cual se intentaron, realizaron y frustraron finalmente las grandes reformas económicas, sociales y políticas que la sociedad argentina trató de implementar para modernizar su organización institucional, consolidar su democracia republicana y federal, diversificar su economía y avanzar hacia destinos de Justicia Social. No fue posible concluir las reformas impulsadas durante los gobiernos radicales, ni tampoco pudieron concluirse las reformas propuestas e implementadas durante los 10 años de gobierno peronista.

En el transcurso del III Ciclo, el Poder Conservador no pudo controlar sus instintos y encontrar los caminos del acuerdo político para conciliar posiciones de gobernabilidad, progreso económico y equidad social bajo la conducción de aquellos partidos. Con las manos de las Fuerzas Armadas, optó por derrocar los gobiernos democráticos que gobernaban el país en los años 30 y 55 y recuperó su plena hegemonía para impulsar los destinos del país. Así transcurrió y concluyó el III Ciclo de la historia argentina.

El IV Ciclo (1955-2001) fue el escenario de la barbarie, del reformismo peronista, de la ilusión democrática y de la entrega del patrimonio nacional al Poder Conservador fuertemente influenciado por los intereses externos. Concluyó al final del 2001 con la crisis más profunda que sacudió los subsuelos de la nación argentina. Fue esencialmente un Ciclo conducido por el Poder Conservador, con la activa e irresponsable participación de sectores de las Fuerzas Armadas argentinas, de la propia población y de factores asociados externos vinculados al capital financiero. Sin embargo, al final del 2001, pese al carácter terminal de la crisis, la sociedad no pudo asistir a una misa de réquiem para velar los restos del Poder Conservador. Tampoco pudo cantar un Aleluya por el nacimiento de una nueva Argentina, bajo una nueva constelación gobernante en representación legítima de un Poder Social todavía ausente.

Sorprendiendo al mundo y a toda la sociedad argentina, a comienzos del 2002 se inicia el V Ciclo (vigente en la actualidad) bajo la conducción de viejos líderes políticos ya conocidos por la sociedad en las décadas de los 80 y 90 pero ahora transformados en nuevos gobernantes capacitados para reeditar sus promesas y fantasías. A pesar de los esfuerzos realizados por los nuevos gobiernos para avanzar en los procesos de recuperación económica y social, se percibe que el país no logra sedimentar cambios medulares en sus estructuras económicas-sociales ni erradicar los problemas de siempre que impulsaron su dolorosa involución. El Poder Conservador emerge nuevamente desde las cenizas de la crisis terminal del 2001 aunque para preservar y ampliar sus intereses de siempre se vio forzado a adaptarse, ceder espacios de poder y aceptar nuevos socios en los negocios de la economía nacional.

16 de julio 2013

Junio 2012

Manuel Figueroa

A partir de 1810, Argentina registró la sucesión de cuatro ciclos históricos completos con duración aproximada de 40/50 años cada uno en cuanto asiste, en la actualidad, al desarrollo de su quinto ciclo comenzado después de la crisis terminal del 2001. Al final de cada uno de sus ciclos, el país se convulsionaba por el abrupto final de sus gobiernos precedido por severas alteraciones en las condiciones de la coyuntura económica, por crisis social, inestabilidad institucional e ingobernabilidad del sistema político. Pasado algún tiempo, el país volvía a restablecer climas de normalidad: estabilizaba su diario vivir, renovaba su elite política dirigente, ajustaba su marco institucional, cambiaba autoridades de gobierno, impulsaba su economía, avanzaba algunos pasos en su progreso social hasta que nuevas situaciones de conflictos impulsaban desequilibrios macroeconómicos y nuevas crisis institucionales anticipaban la ingobernabilidad del sistema y la necesidad de reproducir las mismas secuencias de cambios ya conocidas. Los ciclos cubrieron los siguientes períodos: el primero, desde 1810 hasta 1853/62; el segundo se extendió desde los años 1853/62 hasta el período 1912/16; el tercero, mantuvo su vigencia desde los años 1912/16 hasta 1955; el cuarto expiró al final del 2001 y el quinto ciclo se inició en enero del 2002; transcurre en la actualidad y podrá extenderse por algunos años más.
La razón por la reiterada ocurrencia de los ciclos en la historia argentina no fue debidamente esclarecida hasta el presente en la literatura especializada. Sin embargo, por ser la consecuencia de una policausalidad, tres órdenes de factores pudieron haber ejercido reconocida incidencia al actuar de forma independiente o simultánea: En primer término, por tratarse de un país con economía totalmente dependiente del mercado internacional, cuya dinámica se procesaba más allá de la voluntad de los gobiernos argentinos, cualquier alteración significativa en los mercados externos desencadenaba procesos de ajuste al interior de la economía y tales procesos detonaban conflictos de naturaleza social y política; en segundo lugar, por tratarse de una economía primaria exportadora de base agropecuaria, por lo tanto dependiente de las condiciones climáticas, cualquier alteración climática significativa podía alterar los volúmenes de producción y, en consecuencia, los flujos de renta generada por las actividades agropecuarias. Tales circunstancias, nuevamente, detonaban presiones sociales y alteraciones en la esfera política de los gobiernos. En tercer término, el propio proceso político interno, sometido a incesante desgaste e intensas presiones y contradicciones sociales procedentes de la esfera económica producía, necesariamente, desajustes en el poder político formal que podían agravarse conforme fuesen los desmanes generados por desequilibrios de personalidad, errores de conducción o vicios de corrupción generados al interior de los propios gobiernos.

Economía dependiente, inestabilidad social e ingobernabilidad del país

Argentina, por su estructural dependencia económica, amarró su destino, desde el comienzo, al funcionamiento de esquemas monetarios cercanos al patrón oro para modelar su economía siguiendo el rumbo que orientaban los mecanismos automáticos de estabilización a fin de atemperar la violencia de las crisis en los mercados externos. Cuando los ajustes excedieron la capacidad de soporte social e institucional, el país corregía paridades hasta que, finalmente, por la mega crisis del 29, tuvo la necesidad de abandonar aquel sistema monetario. Para compensar sus efectos, los gobiernos conservadores diseñaron, en la década de los 30, instrumentos reguladores de mercado bajo control estatal y privado y su plena utilización, con algunas adaptaciones para amplificar su alcance social, permaneció durante los 10 años en que Perón gobernó la Argentina a partir de 1946.
El modelo económico nacional adoptado por la elite política dirigente a partir de 1862, asumía, como hecho natural y regular, la intensa dependencia que el país mantenía con el exterior para financiar gran parte del gasto público, exportar sus mercancías, financiar la compra de géneros de consumo e insumos esenciales; financiar las mega inversiones que se requería para dotar al país de la infraestructura productiva, de energía, de transporte, de comercio exterior; incorporar tecnologías, organizar la banca y el crédito para operaciones de mercado interno y externo; urbanizar las grandes ciudades, financiar proyectos de colonización con familias de inmigrantes; realizar la producción de bienes básicos en los mercados internacionales y asegurar las transferencias del excedente económico entre Buenos Aires y plazas europeas.
Cuando por razones diversas se alteraban las condiciones de producción o en los mercados internacionales, las variables de ajuste que posibilitaban volver a los equilibrios macroeconómicos fundamentales implicaban inducir cambios de mayor o menor intensidad en la composición y orientación de las Políticas Públicas que afectaban, principalmente, las relaciones de cambio, los niveles de inflación, la tributación, los niveles de ocupación, el gasto público, las transferencias a provincias y municipios del interior y los coeficientes de participación del trabajo en la apropiación de la renta nacional.
Los desequilibrios y tensiones entre sectores antagónicos, afectaba, tarde o temprano, la legitimidad social de los respectivos gobiernos y daba origen a intensos conflictos de intereses al interior de la elite dirigente. Por el carácter acumulativo de los conflictos, tras el paso de algunas administraciones, los gobiernos entraban en períodos de crisis institucional de carácter terminal que necesariamente inducían a la Matriz real de Poder a proceder al recambio de la dirigencia gubernamental. Los nuevos gobiernos, durante algún tiempo, estabilizaban los conflictos y posibilitaban la continuidad de la administración aún manteniendo la esencia de las contradicciones de fondo hasta que nuevos desequilibrios inducían, nuevamente, la renovación de la elite política dirigente.
El análisis histórico posibilitó observar que las mutaciones más intensas en la esfera de los gobiernos, de las instituciones, de la economía y de las relaciones sociales se inscribían dentro de períodos fuertemente correlacionados con las mutaciones experimentadas en los mercados, en la política y en la economía internacional. La duración de cada ciclo, aunque variable, permaneció enmarcada dentro de períodos situados en torno a los 40-50 años. Al interior de cada ciclo histórico, las relaciones sociales entre sectores antagónicos nunca pudieron responder a pautas de estabilidad. Por lo general, reproducían mini-ciclos con cortos períodos de crecimiento económico seguidos de algunos años de estabilidad institucional, de tensiones sociales y finalmente concluían en crisis de gobernabilidad. Los mini-ciclos dentro de los cuales el país experimentaba la secuencia de situaciones similares a las ya referidas, registraban, en promedio, una duración de 2 a 4 años y al final de cada gran período de 40 – 50 años, la historia argentina registraba crisis virulentas que, al comprometer la gobernabilidad del Poder Formal, forzaban el recambio “aparente y simulado” de las elites dirigentes dando origen a nuevos gobiernos que intentaban serenar los intereses económicos y recomponer las relaciones sociales entre las clases antagónicas.
El carácter “aparente y simulado” se sustentaba, efectivamente, en la sagacidad del Poder Conservador para publicitar y fundamentar, en situaciones de límites (al final de cada ciclo) “el cambio de gobierno” sustituyendo a aquellos políticos y funcionarios ya desgastados ante la opinión pública e incorporando a nuevos personajes que en el teatro gubernamental de la política formal, debían administrar las políticas públicas de forma compatible con la preservación de los intereses de una matriz tradicional de Poder cuya hegemonía pudo mantenerse imperturbable en el curso de 160 años de historia constitucional.

16 de julio 2013

Mayo 2012. La Trampa que estrangula el progreso del país

Manuel Figueroa

La Trampa Estructural, como concepto, resume el conjunto de deformaciones y contradicciones  que a lo largo de la historia surgieron en el seno de la sociedad argentina trabando el desarrollo de su economía y desencadenando la inexorable involución política, institucional y social del país. Por lo general, sus gobiernos concentraron sus energías, prioritariamente, en asegurar gobernabilidad y permanencia para completar sus respectivos mandatos; en segundo lugar, utilizaron los instrumentos de la gestión pública para impulsar políticas económicas de coyuntura, bajo la dinámica de su propia inercia, funcional, naturalmente, a la tradicional matriz de poder dominante; solo en tercera prioridad, procuraron implementar algunos programas estratégicos pero no pudieron avanzar en la superación de los problemas que históricamente conformaron la Trampa que imposibilita el progreso del país.

Ningún factor real de poder podría, aisladamente, ser señalado como único responsable  por la existencia de los problemas estructurales que estrangulan el desarrollo del país. Sin embargo, las circunstancias históricas dominantes en la economía mundial a partir del siglo XVIII y la acción directa del conjunto de agentes sociales que  integraron en su origen la Matriz Real de Poder gestaron  a lo largo del tiempo, una singular y anacrónica Cultura que influenció y condicionó la conducta y los comportamientos de  gobiernos y sociedad asegurando la preservación de sus propios  intereses  y su permanente hegemonía en la esfera de las relaciones sociales.

La Trampa Estructural fue la necesaria consecuencia de relaciones sociales antagónicas de poder y dominación entre una clase dirigente que históricamente condujo, con manos de hierro, los destinos del país y una sociedad que, a pesar de heroicos gestos de resistencia, terminó siendo vencida y sometida. Tales procesos acontecieron históricamente de forma independiente, tanto de los modelos de políticas públicas adoptados por los diferentes gobiernos, como también del carácter civil o militar  de los regímenes políticos que administraron el país en el curso de 150 años de vida constitucional.

El análisis de la Trampa focalizará la atención del lector sobre  aquellas fallas de carácter estructural que desde 1850  distorsionaron, por un lado, el desarrollo institucional del país; por el otro, su desarrollo económico y social. En este viaje analítico siguiendo los dos caminos referidos, adoptaremos visiones de largo plazo y, para ver lejos, necesitaremos encender las luces altas de la reflexión. A pesar de la extrema importancia que las trabas estructurales ejercieron sobre los procesos económicos y sociales del país, el instrumental de políticas públicas necesario de adoptar para su eventual remoción no se sitúa en este plano; por el contrario, incide, esencialmente, en el plano político-institucional. Su implementación requerirá, algún día, recrear nuevas formas de gestión gubernamental, eliminar de raíz sus vicios deleznables y afectar los intereses materiales de los factores de poder dominantes. Este simple hecho explica el profundo silencio que históricamente dominó la escena de los gobiernos en relación al tema de las reformas estructurales.

Es común advertir que este tema no aparece en la Agenda de las Políticas Públicas de Argentina y, como consecuencia, sus gobiernos carecen de los conocimientos necesarios respecto a la morfología de los mayores problemas que traban el progreso del país. Para fines analíticos es preciso distinguir dos grandes categorías de problemas estructurales. El primero, permanece enquistado en la organización  político-institucional del país; el segundo, en su economía. Brevemente, su análisis requerirá  concentrar la reflexión sobre los aspectos siguientes.

La trampa en el plano institucional
Refiere, básicamente, la necesidad de reformar la Constitución sancionada en 1853/60, perfeccionar el sistema político de representación y ajustar los roles del Poder Judicial. La superación y eliminación de la Trampa en el terreno institucional exigirá, necesariamente reformar la Constitución y, gradualmente, instituir en el país, en su gobierno y sociedad, una nueva cultura de poder; resolver las inconsistencias entre las instituciones del estado y los requisitos de un régimen republicano, democrático y federal; ampliar la capacidad operativa de los gobiernos y reestructurar su administración y métodos de gestión.

La trampa en el terreno de la economía

Múltiples problemas caracterizan la trampa que, desde el plano de la economía, impulsa la involución argentina. Entre aquellos más relevantes, se encuentran: la elevada concentración en la distribución de la propiedad de la tierra; la acentuada inequidad que caracteriza la distribución del ingreso nacional entre estratos sociales y regiones; la acelerada urbanización y excesiva concentración de la población en la región central del país; las formas de organización de la economía que en tiempos de economía globalizada condena al desempleo a un tercio de la fuerza de trabajo; la crónica insuficiencia de la infraestructura física productiva necesaria para sustentar altos niveles de crecimiento económico; la estructura tributaria que afecta al trabajo y al consumo de forma más intensa que a las ganancias del capital; las asincronías entre sindicalismo, legislación social y laboral y estadios de industrialización; la depredación de los recursos naturales no renovables y el uso irracional de los recursos de suelos bajo la exclusiva inducción de los mercados internacionales; las inequidades del federalismo fiscal entre nación, provincias y municipios; el anacronismo que siguen representando los modelos de gestión de provincias y municipios sin la conformación de regiones y microrregiones de administración; las formas de organizar y administrar la política monetaria y bancaria que imposibilita al país disponer de mercados de capitales, de crédito a largo plazo y de un sistema monetario que preserve la estabilidad monetaria; el modelo vigente de integración regional.

Los temas referidos en cada una de las dos grandes categorías de problemas estructurales serán esquemáticamente abordados en próximos editoriales de esta página.