Producción literaria > Poesía

Billie y Noel

¿Qué es la noche
para tus ojos iniciales y alertas?
Una señal sonora,
el destello de una luciérnaga
en la lámpara.
Un aviso sin retorno
rondando por ahí,
como las notas de un blues.

Tus ojos celestes
descubriendo a Billie Holliday,
toda tu felinidad en reposo
atrapada por Billie,
tu figura elástica distendida
al compás de Saint Louis Blues.

Tu mansedumbre
vencida sólo por Billie,
su voz pequeña, su matiz pródigo.

Tu cabeza
sobre el rojo del tapizado
mientras Billie sigue,
la noche crece
y yo escribo,
te miro dormir
con tu celeste luz guardada
y me pregunto
si a los gatos les gusta el jazz.

Suena Night and Day
y ya no pregunto más.
Dejo de escribir,

yo también me entrego.

Intuición

Nunca me dijiste tu nombre
pero yo lo sabía.

Habitabas en los crujidos de mi especie
en la fantasía demencial de algún sueño,
en el olvido de ciertas palabras.

Yo lo sabía.
Empecé a deletrearlo
en las entrañas de mi pensamiento,
a moldearlo
como a una vieja arcilla
sin manos, sin sentido.

Y de pronto
te hiciste tangible
en medio de un silencio,
en un espacio tan tuyo
que no pude recuperar.

Y ya no soy la que era antes
del paso de tu nombre.
Sólo un concepto
suspendido entre dos nubes
de esas que, al atardecer,
se acoplan en el horizonte.

Allí estás
sin figura,  sin voz,
pero íntegro
y yo, como siempre
no puedo tocarte.

El vacío  es todo lo que tengo
sin tenerte.

El silencio es todo lo que queda

¡y es tanto!

Sin título

por qué se guardan en el cajón de la cocina
mazos de naipes a los que les faltan barajas
relojes sin agujas
tuercas y tornillos
botones y botones y botones
y tornillos
y más tornillos.

para que el cajón sea un cajón?
para que sirva para lo que sirve?
para que sirva para lo que no sirve?
para que sea ese cajón y no otro?
para que sea el cajón de la cocina?

y por qué
un día como tantos
se tira todo eso a la basura
y el cajón queda vacío
para volver a llenarse poco a poco con las mismas cosas?

la respuesta es ésta:
se hacen esas cosas
o cosas como ésas
de la misma manera como se escribe un poema
por la misma razón
con el mismo fin

todo lo demás es un tornillo sin tuerca
o una tuerca sin tornillo
o un mazo de naipes al que le faltan barajas
o un reloj sin agujas
o tuercas
o botones
o tornillos

todo lo demás son respuestas

Renacer. Del libro Geografía mínima Buenos Aires, AAEA, 2010

Volver cada mañana
en el canto de las ánimas
en el latido de la savia
en la resurrección de los dioses
en la heredad de los nuestros.

Revertir el silencio
para amasar el pan de la esperanza
la piedra y el aire verdecido
los campos de trigales
con sus dedos extendidos
hacia el sol de los inviernos.

Después

esparcir a los vientos
el fruto de la tierra
la caligrafía del agua
que abre surcos en los montes
para bendecirla cargada de granos.

Otra vez mi geografía

la de todos
sin pies desnudos
ni barriga hinchada.

Otra vez los ojos colgados de estrellas
que miran con los brazos
abiertos al mundo nuevo
tantas veces dibujado.

Por qué no mañana
por qué no volver
después del silencio de la muerte
del olvido.

Hoy estoy tejiendo la trama
de un amanecer amarillo
para que el agua renovada de las lluvias
alimente la sed de esta madre empobrecida

despierte las ramas la memoria
la utopía de las calles
eternamente vestidas
1

y el bolsillo de sueños
se vuelva palomas de luz

sobre el hombre redimido

Bienvenida

No va a ser mi voz la que te busque.

Tal vez un pájaro
que detenga su vuelo
en el costado azul de tu ventana.

La luz del sonido
en el espacio entre tu mirada y tus ojos.

Una sombra que perdió su original
una noche sin luna.

El reflejo de una caricia
en un río seco.

Mi mano
tratando de asir una palabra.

Y este deseo
de detenerme antes de llegar
para llegarte
como una bienvenida

Espejo

Desde su imagen
una niña con moños
me tiende los brazos
como lunas
y me voy tras ella.

Hacia el sabor hondo
de la sopa,
el azúcar a punto de caramelo,
aquel vestido rojo,
el libro de Vigil.

La mirada al asombro
de mi infancia.

Frente a mí
una extraña
con mi nombre y mis rasgos
me observa,
me observa y parte.

Grano de arena

Amanecer en tu cuerpo
entre ocres y cenizas.

Rescoldo de un fuego
en una tarde de invierno
cuando todas las preguntas
obtienen respuesta
y una luna clara basta
para aquietar todas las dudas.

Cuando la soledad
puede ser un sol inacabable
y la tristeza
un niño con una boina roja.

Despertar envuelta en girasoles
como brazos
y dejarme llevar.

Y tenderme como un puente
o un grano de arena
para esperar la huella de tu paso
de febril caminante.

Raíz de la palabra

Comandé los vientos
en la torre giratoria del norte
descifré las líneas de los caracoles
en los pueblos marinos
guié el cuchillo
que abrió el camino hacia el corazón
mi pinté de rojo y negro
para la ceremonia
me pinté de blanco y de índigo
me hice honda en los cañadones
y extendida en lo llano
incesante en el mar
terrible
en las grietas de la sequía
donde volqué los conjuros del agua
llamé a la muerte
con la campana de la ciudad arrasada por la peste
fui la muerte
en la danza propiciatoria para los buenos partos
me dejé penetrar por el trueno
y desencadené la tormenta que deshizo la flota de los reyes.
En el centro de la noche
en la caverna
grabé mis símbolos
desafié al tiempo.

Poema

Quiero entrar en la muerte como quien entra
a las seis de la tarde
en la luz deslumbrante y final
de una plaza de Buenos Aires.
En abril o mayo
al filo del invierno y de la noche.
Cuando las cosas
todavía son terriblemente nítidas
con más definición que en el incendio
de sol del mediodía
y más serenidad que en la mañana
inquieta de la espera.
Quiero entrar
y ver
y estar alerta.

Poemas

SALIDA

Me aproximo al jardín
y al instante me atrae
el aroma sutil de un limonero.
Advierto complacido después
el brillo dócil de la luz
al recostarse a la par de la hora,
en tanto acrece allá a lo lejos
la bulla festiva de los niños.
Pero ya sé: tiene la historia
amargas certidumbres
y equívocos penosos cuando
el desamor se impone.
Mas hoy me obsede la mañana
y el aire se desvela y recompone
porque el cielo aparece
hecho todo de un azul infinito.
La vida es esto que se aleja
mas mi mano contrae aún el fruto
y me roza el olor del limonero.

ESTA ESPERA

Cuando pienso en el aire
se anticipa una pronta frescura
y cierto albor displicente en la luz.
Pero ahora, en este gris ahora
las hojas están quietas.
Nada se ofrece para un grácil vaivén
e inmóvil se halla el color de las flores.
Sólo existe este atisbo
y a su lado una duda.
Me inquieto pero nada sucede
y el espacio se torna más opaco.
Estoy por eso en un mismo lugar
y la hora fenece con pesado silencio.
Sin piedad una espera me agobia:
ésta de hoy, no la de ayer
ni la de siempre.

UN DÍA

Salgo ahora de mí y luego
me arrojo cauteloso en el día.
Apuro el paso en la vereda,
miro algún rostro y acompaño
este fluir nervioso de mi tiempo.
Al acaso aparece reflejada
la imagen afantasmada y gris
de mi magra figura y la canicie
notoria de mi pobre cabeza.
Cuento hasta diez pero antes
un palpitar extraño de mis ojos
acarrea un fulgor que alumbra
un montón de afanes relegados.
Intento un cambio y reordeno
en baja voz los conceptos caídos.
Y es poco lo que logro y acomodo:
a tientas voy por detrás de las horas.