Reseña de Argentina entrampada. Le Monde Diplomatique, Enero 2005

Arnol Kremer

 


Esta obra constituye todo un proyecto, un programa y hasta una hoja de ruta para potenciar las reservas profundas de la sociedad argentina hacia un país autónomo ligado al mundo.
Manuel Figueroa resignado a la inevitabilidad del sistema capitalista, pero no así al neoliberalismo sostiene su tesis con un programa nacional basado en tres pilares articulados: economía de mercado; economía pública y economía social comunitaria. Despliega un detallado plan de 28 años para sanear y liquidar la deuda externa sin comprometer el desarrollo y propone reformas que significan dar vuelta el país como un guante: judical, políticas, económicas, sociales y un audaz reordenamiento territorial para movilizar los recursos de las provincias mas débiles.
En once capítulos en los que recoge el pensamiento que va desde Adam Smith, Karl Marx, John Maynard Keynes y Raul Prebisch hasta los actuales aportes de Andre Gortz, Roger Godiano y Jeremy Rifkin, citando oportunamente a Raúl Scalabrini Ortiz y sin olvidar a Celso Furtado, compendia toda la problemática elaborando respuestas desde una materialidad posible. La fuerte apuesta al papel rector del Estado no dimana de un anacrónico estatismo paternalista, sino que se inspira en experiencias como las de Suecia o Alemania. Asimismo es saludable el esfuerzo de Figueroa por encontrar ejemplos propios de nuestro medio o de países afines como Brasil y Colombia, rompiendo la eterna mirada al modelo estadounidense. Tal es el cave de los "laboratorios de terreno" y la programación micro-regional", que podrían significar-segun el autor- una respuesta adecuada al formidable despilfarro de recursos del gobierno nacional en planes de asistencia social.
El entusiasmo y el convencimiento del autor es estimulante, aun observando que semejante proyecto exigiría movilizar lo que se ha dado en llamar una voluntad nacional única. Como lograr esa voluntad colectiva que se imponga a los intereses parciales contradictorios o antagónicos es el gran interrogante sin respuesta. A pesar de ello y de cierto exceso de programación y "ejercicios numéricos", este trabajo contraindicado para pensamientos únicos- en su derroche de creatividad, incentive un debate serio. *

 

 

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