Trabajo presentado en el Simposio sobre autores hispano canadienses
organizado por la Red Cultural Hispánica, 15 de mayo de 2008,
Gatineau, Québec, Canadá.
Sigo a Willy Baranger en su Comentario de los seminarios y conferencias
de Serge Leclaire, Buenos Aires, 1975. Allí nos dice que
el sexo no es solo un hecho anatómico, sino que fundamentalmente
es un problema de discurso. Porque este trata de poner orden
y sentido a las palabras, en un intento sistemático y elaborado
de lo que la palabra enuncia, ya que ella es lo más cercano
al objeto La posición del hombre y la posición de
la mujer se definen en función del discurso, constituyen
momentos opuestos de la vida del discurso.
Discurso de hombre y palabra de mujer: el discurso,
escrito o pronunciado por un hombre o por una mujer, es esencialmente
masculino. La palabra, aun si la dice un hombre, es hecho de mujer.
Las palabras se convierten para el hombre en conceptos, para la
mujer pueden conservar su valor de representantes inconscientes.
En esta dialéctica de cerramiento y apertura de los discursos,
el lado del hombre es el del cerramiento y el de la mujer, el de
la apertura. Y para decir esto de una manera mejor, uso la voz de
la poeta:
Voz que exige espacio destejiendo la trama que sofoca.
Conciencia de sí misma
reclamando la historia que construye.
..
Mujer, es tu tiempo de relámpago
y de permanencia.
Arqueóloga de la escritura de tu sexo
rescata la garganta que derrumba olvidos.
(Tiempo de permanencia)
Es guiada por la voz de un poderoso decir que iré adentrándome
en este mundo entre márgenes, bordes indefinidos donde la
poesía de Nela Rio se mueve, a veces yendo de uno a otro,
a veces quedándose en ellos para alumbrar desde allí
a sus criaturas desesperadas y otras muchas corriendo esos límites
para empujar la vida a espacios más anchos y fecundos. Tarea
de poeta. Y también, cotidiana tarea de mujer.
Nela Rio nació en Argentina, pero vive fuera del país
desde hace muchos años y desde 1977 es ciudadana canadiense.
Según sus propias palabras: Escribir en castellano
en un país cuyas lenguas oficiales son el inglés y
el francés representó para mí un desafío
constante porque mi idioma tiene raíces profundas y me expresa
de una manera distinta. Por mucho tiempo pensé que escribía
desde afuera, y me sentí aislada, silenciada en el lugar
ex-céntrico. Sentí que escribía en los márgenes
de estos dos espacios, el uno conocido y familiar que reconocía
como centro pero del que estaba fuera, y el otro, adoptivo, ambiguo,
ambivalente, que lo sabía foráneo, a la vez que presentía
que ambos espacios eran deseables y opresivos.
Introducción a El espacio de la luz
Tengo estas palabras ahogándose
apretujadas en mi pecho
llenándome los ojos de imágenes y vidas
La gente vive y se va.
La gente lucha crece sufre ama goza y se va.
La gente muere, y se va.
Estas palabras
rompiéndome el pecho
quieren celebrar vivir la vida en la vida viviendo.
En la noches que desvisten otras noches. Poema I
Presencia y ausencia, lejanía, voz de los que no tienen voz,
grito acallado brutalmente, que ya nunca será.
Mujer, es tu tiempo de relámpago
y de permanencia.
Tiempo de permanencia
La denuncia va a hacerse siempre con la voz de la mujer, desde el
cuerpo de la mujer, desde ese lugar Nela Rio construye una literatura
personal, fuerte, dolorosa, comprometida con su tiempo, con las
realidades de ese tiempo y su mirada denuncia y se compadece, en
la absoluta acepción padecer con el otro.
Ahí están los cuerpos martirizados de la violencia
doméstica: la mujer golpeada de El jardín de
las glicinas, la mujer que ve estallar su pequeño mundo
cotidiano y seguro, de tejidos, cartas de la hija lejana, té
y galletitas dulces por la irrupción de una realidad brutal
que estaba allí aunque se quisiera vivir sin verla
y que la meterá en un mundo de humillación y dolor
cuya comprensión le será violentamente impuesta, en
Lucrecia; la desolada nada que des-cobija a Francisca*,
quien al llegar al otro lado/ está en el mismo
o el simbólico valor de Belinda* prohibiendo el
destierro de su cuerpo Todas estas mujeres, estas palabras
que son siempre algo más, que están siendo miradas
desde otro lado, exponiendo costuras, miserias, imperfecciones,
grandeza, son rescatadas por el arte, por el propio valor que se
juega, por la oscura o clara- solidaridad de otras mujeres,
sin ninguna duda, como hecho fundamental, por la voz de la poeta.
Esas voces
se han quedado
al filo de las sombras.
No tienen espacios definidos
y tantean la luz como a una arcilla.
Contigüidades
Resuena la voz de Nela Rio, voz poderosa de mujer que habla de mujeres,
de su abandono e indefensión, de su coraje, de la infinita
capacidad de recrear el mundo que tienen las mujeres, desde su lugar
ex-céntrico.
¿Y qué lugar más excéntrico y valiente
que el ocupado por la poeta en Cuerpo amado? Este libro empieza
muy jubiloso con el maravillado encuentro de dos adultos que juntos
suman más de cien años. Todos los que
hemos vivido, que nos sabemos un paisaje ya maduro conocemos
esto. O deberíamos conocerlo). La sorpresa, el temor, la
alegría, la experiencia como una mochila pesada, el encuentro
de un cuerpo con otro, de un alma con otro, tan confortablemente,
justo ahí, con toda probabilidad en el espacio e instante
más inesperados. Ese cuerpo amado, el de la una, el del otro,
empezará a correr sus márgenes, a borrar límites,
a inaugurar sábanas, besos, complacencias, tazas de café,
libros, mañanas, nombres como otros nombres, nuevos, carnales.
Pero hay un momento en que, como en Lucrecia la realidad
irrumpirá para volver a mover los márgenes y esa realidad
será la enfermedad, el miedo, la mutilación, todo
el mundo en una ventana de hospital. Pero es sobre los filos donde
se abre el encuentro y el cuerpo se construirá en uno solo
tuyo mío- sin diferenciación, borrado todo límite
(todo margen) entre uno y otro, y devenido, recién ahí,
por obra del dolor y el amor, esas palabras, en cuerpo amado.
Como muy bellamente dice Gladys Ilarregui en el prólogo:
Este poemario no es autobiográfico sino que forma parte
de un círculo de experiencias de la autora con mujeres de
todos los frentes y de todas las ideologías. Es innegable
que este trabajo abre un diálogo con el cuerpo herido, identificándonos
a todas con lo que somos: una ansiedad, un miedo, una presencia,
una mano que acaricia, alguien que ama y necesita ser amado.
Me permitiría agregar que somos algo más fundamental,
más intrínseco a lo femenino: una ausencia. En este
enorme territorio se mueve Nela Rio. Para la poeta no hay experiencias
ajenas, no hace falta ser golpeada, vivir en la calle, decretar
la persistencia del cuerpo en su derrumbe, ser mutilada, para saber
cómo es eso, para com-padecer y entonces soltar el arma más
poderosa y hacerse oír. Ponernos a todas en voz.
Entonces, ¿de qué habla exactamente, cuando dice:
Para mí poesía es la posibilidad de acceder
a las múltiples dimensiones del ser donde existen las presencias
acumuladas por el vivir, muchas veces inadvertidas, y evocarlas
hasta traerlas a la cotidianidad donde conmueven
? Esto
dice:
Esta mujer nació de sí misma.
Construyó su tiempo y su espacio.
.
Invocando derechos
paró al viento con voz que duerme límites.
La noche de las mil agujas
Algo más, que me remite al principio: siempre hay un plus
en la palabra de la mujer, que busca encontrar un consuelo para
esa ausencia. En el mundo de Nela Rio, cuyos márgenes se
borran para dar cabida a más mundo, más vida, como
si la ventana, cuya imagen le es tan querida, tuviera un vidrio
permeable por donde entran y salen esas vidas, ventana-puerto para
partidas y arribos. O quizás espejos, donde nada es verdad,
pero también, a lo Borges, un mundo es todos los mundos.
Cierro con Nela Rio, porque lo dice mejor:
Pronunciar el nombre. Conjurar la presencia.
..
Y hay un calor que asciende no se sabe de dónde
cuando ella se mira en el espejo
y pronuncia su nombre.
El nombre (de El umbral del atardecer, poemario inédito)
Nela Rio es
escritora, artista plástica e investigadora. Tiene ocho poemarios
publicados, entre ellos En las noches que desvisten otras noches,
Aquella luz, la que estremece, Los espejos hacen preguntas, Cuerpo
amado. Es promotora cultural, ha organizado cinco Exhibiciones de
Poemas Póster de Poetas Iberoamericanos; Arte Claro, Exhibición
Internacional de Poesía y Arte en apoyo a la declaración
de Naciones Unidas por la eliminación de toda forma de violencia
contra la mujer y es responsable del recital poético anual
en Fredericton, Canadá Diálogo entre los pueblos
a través de la poesía.
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Apéndice
Para realizar este trabajo he trabajado con la siguiente obra de
Nela Río:
Cuerpo amado, 2002.
Edición bilingüe con traducción de Hugo Hazelton
y prólogo de Gladys Ilarregui
El espacio de la luz, 2004.
Edición bilingüe con traducción de Elizabeth
Gamble Millar.
Y los siguientes poemas, enviados gentilmente por la autora:
Des/hilando, Contigüidades, Gotas de voces, La noche de
las mil agujas, La hora, Azulejos españoles, Tiempo de permanencia,
El nombre, Órbitas ligadas.
Cuentos: *Lucrecia, pp. 92-108; *El jardín de las
glicinas, pp.14-23. Poemas: *Francisca, p.38, *Belinda,
p.50, varios poemas del libro En las noches que desvisten otras
noches, p. 24-37; El nombre, p.90; Tiempo de permanencia;
p.122-123.
Y poemas de los siguientes poemarios inéditos:
Des/hilando y Gotas de voces de Poesía
y otros ritmos
La noche de las mil agujas, de Laberinto vertical.
Azulejos españoles, de Las invisibles presencias
El nombre, de En el umbral del atardecer
La hora, Contigüidades,Órbitas
ligadas, de Manantial en fuga
El artículo de Willy Baranger está extraído
de:
Artesanías psicoanalíticas. Willy Baranger,
Raquel Zak de Goldstein, Nestor Goldstein y colaboradores. Editorial
Kargieman, Buenos Aires, Argentina, 1994.
Quiero dejar constancia de mi agradecimiento a Nela Río,
por su obra, por su solidaridad, por su esfuerzo ininterrumpido
en pos de la difusión del arte.
Por no olvidar tus raíces, con mucho cariño, Zulma
Frag